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Por Daliri Oropeza

Miles de personas se reunieron con artes y protestas en la convocatoria zapatista mundial contra las guerras injustas del capital, a propósito de la invasión de Rusia en Ucrania. Llaman a una lucha por todos los pueblos del mundo, dan cuenta de la sensibilidad adquirida con la Travesía por la Vida en Europa

Expropiado de piedepagina

Vuelan listones coloridos en el cielo abierto y azul. En medio de un festival de artes por la paz, con el sol que calienta como si ya fuera primavera, resuena un mensaje contra todas las guerras injustas. Miles llegan de una marcha que interrumpió el paseo ciclista dominical con consignas anticapitalistas. El hemiciclo a Juárez está intervenido, a pesar de las vallas, colorido entre las jacarandás moradas y los mensajes rojinegros.

“Nos sumamos al llamado zapatista de iniciar un proceso de organización y participación para realizar una campaña mundial en contra de las guerras del capital, cualquiera que sea nuestra geografía, organizaremos conciertos, encuentros, festivales, reuniones. Todas las artes contra todas las guerras”, dice en el micrófono el sociólogo activista Raúl Romero.

Es un posicionamiento de las redes citadinas que convocaron a esta lúdica protesta contra todas las guerras capitalistas, desde Ucrania, Palestina, Kurdistán, Siria, el pueblo Mapuche, los pueblos originarios, y cualquier guerra en cualquier rincón del planeta. Baile y teatro reciben a colectivos, estudiantes, integrantes del CNI otomíes, p’urepechas, masahuas, nahuas, triquis y campesinos o activistas del movimiento urbano popular que llegan por igual.

Desde la mañana del domingo 13, miles de bases el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) salieron a marchar en Yajalón, Las Margaritas, Ocosingo, Palenque, Altamirano, San Cristóbal de las Casas, y desde Chiapas alzan la voz:

“Somos millones de hermanos y hermanas en el mundo que sufrimos las mismas guerras injustas del capitalismo, por eso a organizarnos, así podemos decir si nos tocan a uno, nos tocan a todos. Los grandes capitalistas son unos criminales, salvajes que no sienten ni tocan su corazón por acabar con la humanidad, y destruyendo nuestra Madre Tierra”, dice un zapatista en el altavoz de una camioneta que circula entre la humedad de Palenque.

“Gobiernos salvajes, no a la invasión de los pueblos del mundo”, dice una pancarta documentada en Altamirano.

Los colectivos de Tercios Compas zapatistas documentaron las protestas en donde resaltan pancartas y consignas con exigencias como: “Fuera el ejército ruso de Ucrania”, “Viva al resistencia del pueblo de Ucrania y Rusia”.

“Alto a las invasiones territoriales”. “¡Viva la humanidad, viva la Madre Tierra, que muera el sistema capitalista, vivan los pueblos del mundo que luchan!”, “Alto a las guerras”, “Apoyamos al pueblo de Ucrania y Rusia!”.

“Porqué es tan injusta. Porque deja destrucciones horribles de vidas humanas: invá[email protected], [email protected], [email protected], carestía, hambre, enfermedades y todo por intereses capitalistas”, dice una gran manta que documentaron en las calles de Ocosingo.

La convocatoria zapatista es muestra de la sensibilidad que adquirieron después de la Travesía por la Vida, cuando recorrieron Europa y la renombraron como Slumil K’ajxemk’op. Escucharon todas esas historias de luchas que surgieron después de las distintas experiencias de guerras, mundiales, civiles, contra los pueblos.

Ni Zelenski ni Putin, dicen los pueblos zapatistas. No toman partido. El EZLN tiene contacto y envía apoyo directo a quienes luchan por la vida en Ucrania y Rusia, a quienes consideran sus familiares en resistencia y rebeldía. Rompen con la lógica del Estado nación para poner por delante a los pueblos y a las luchas en el centro, más allá de las fronteras. Rompen con la lógica de las noticias falsas (que también responden a intereses) al establecer comunicación directa.

En por lo menos 17 ciudades de Francia, Alemania, Grecia, Italia, Austria, Estado Español, activistas hicieron eco de la convocatoria zapatista y salieron a protestar. Esto da cuenta de los lazos que hicieron de manera subterránea, silenciosa, como tejido invisible, en su paso por las distintas geografías del continente europeo.

“Como zapatistas que somos no apoyamos a uno ni a otro Estado, sino a quienes luchan por la vida en contra del sistema”, dicen en el comunicado No habrá paisaje después de la batalla el Subcomandante Insurgente Moisés y el SupGaleano.

Los zapatistas logran una sincronización de tiempos históricos que remontan a los movimientos antiguerras, de principios del siglo XX, al final de la Primera Guerra Mundial, como los Bolcheviques en Rusia o los Espartaquistas en Alemania. Retoman como inspiración de lo mejor de las luchas posguerras con esta movilización. En el centro está la lógica de liberación de los pueblos como en aquel entonces, fue la lógica de liberación de trabajadores y obreros.

“Hoy nos estamos manifestando contra la guerra injusta que están sufriendo nuestros hermanos y hermanas del pueblo de Ucrania y de Rusia alla en el continente de Europa. Esa guerra no tiene razón ni causa justa, es por los intereses de los grandes capitalistas, por su ambición de poder, de riqueza, porque los grandes ricos los poderosos los gobiernos y quieren acabar con la humanidad por eso hacen guerras injustas en cualquier parte del mundo, causando la muerte de niños, niñas, ancianos y ancianas. No a la destrucción de la Madre Tierra. Alzamos nuestra voz para decir no a las guerras injustas del capitalismo”, dice un zapatista ante el micrófono.

No es geopolítica lo que mueve a la protesta. Es una ética de lucha desde abajo.

Su dolor es nuestro dolor, dicen las mujeres zapatistas: “así que hacemos el llamado a que nosotras como mujeres organicemos a nuestros pueblos para movilizarse, cada quien en su geografía y calendario, para parar las guerras injustas, porque las más afectadas somos nosotras las mujeres”.

“¡Despertad, pueblos de Mexico y del mundo!”, dice un zapatista. No puedo evitar pensar en la gran manta que desplegó el Escuadrón 421 al llegar a Europa en el barco La Montaña, que decía eso: “Despertad”. Ahora lo reiteran con amplitud.

En un momento en el que parece que las personas están ensimismadas en lo individual por un largo periodo de pandemia, en medio de la crisis económica, el desastre climático, esta protesta excepcional convocada por el EZLN es una ventana al mundo (y sus horizontes de esperanza) desde los pueblos.

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