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Tomado de jornada

Miguel Concha

El Centro de Derechos Humanos «Fray Francisco de Vitoria, OP», AC (Centro Vitoria) es una organización de la sociedad civil fundada por los Frailes Dominicos el 30 de octubre de 1984 en la Ciudad de México, concretamente en el Centro Universitario Cultural (CUC). En todo este recorrido ha emprendido caminos de alcances, aprendizajes y logros diferentes. Como una especie de ADN, en su proyecto político se encuentran tres elementos que constituyen el ser, sentir, pensar, estar y quehacer propios del Centro, para la construcción de un mundo con paz, justicia y dignidad para todas las personas: el fortalecimiento de sujetos y actores; el acompañamiento colectivo a grupos que han sido colocados en situaciones de vulnerabilidad, y las perspectivas mediante las cuales hace su labor de defensa y promoción de los derechos humanos.

Dichos elementos están sólidamente interrelacionados, equilibrados armoniosamente, fecundándose unos a otros, y retroalimentándose entre sí. En efecto, el Centro Vitoria se esfuerza por contribuir a la construcción y fortalecimiento de sujetos y actores sociales mediante acciones diferentes: defensa, investigación, educación, desarrollo, organización, litigio, comunicación, incidencia política y denuncia pública, siempre desde una perspectiva integral. Y hablando de ésta, los acompañamientos y la vida propia del Centro están transversalizados por perspectivas y enfoques que lo irradian por completo: juventudes, género, interseccionalidad, intergeneracionalidad, interculturalidad y derechos humanos.

En razón de su profunda convicción por la defensa de la dignidad humana, con la colaboración solidaria de personas, organizaciones, instituciones, redes, colectividades y fundaciones aliadas, hace siempre sus acompañamientos a grupos que han sido colocados en situaciones de vulnerabilidad y discriminación. Sus programas son variados. Por ejemplo, derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (Desca), globalización y justicia social; seguridad y acceso a la justicia; libertades, democracia y participación política, así como sostenibilidad organizacional.

En este sentido, son múltiples las agendas que acompaña a escala local, regional e internacional. Entre ellas, soberanía alimentaria, justicia social, género y justicia, verdad y justicia, formación política de juventudes defensoras y participación política. Y por ende, entre los derechos que defiende y promueve están los propios Desca, los bienes comunes, la tierra y el territorio, e igualmente los derechos de las mujeres, de los pueblos y comunidades indígenas, de las personas y organizaciones defensoras y periodistas, de las víctimas y sobrevivientes de delitos y violaciones graves a derechos humanos, en sus procesos de verdad, justicia, reparación y no repetición.

Desde sus orígenes el Centro promovió una labor de sinergia y articulación que mantiene hasta hoy entre expresiones y posicionamientos plurales de diversos sujetos y actores sociales y políticos: víctimas y sobrevivientes de delitos y violaciones graves a derechos humanos, personas y organizaciones defensoras y periodistas, academia, movimientos sociales y populares, pueblos y comunidades indígenas, organizaciones de la sociedad civil, organismos internacionales y autoridades.

A lo largo de 37 años el Centro Vitoria ha sido un semillero de juventudes. Desde sus orígenes ha estado conformado por personas jóvenes, en su mayoría de la UNAM. Muchos de ellos ocupan espacios sumamente importantes en la defensa y promoción de los derechos humanos. Algo relevante es que por la Escuela para Personas Jóvenes Defensoras de Derechos Humanos, llamada también de manera cariñosa «La Escuelita» –la cual, venturosamente, termina hoy su generación 19–, han transitado más de 650 jóvenes.

Se dice que el Centro Vitoria fue la primera organización defensora de derechos humanos de inspiración cristiana en el país. Hay quienes la llaman «decana». Y si bien es cierto que la tiene, históricamente ha fortalecido y defendido la laicidad del Estado y de su propio equipo. Cabe señalar que es común que en su léxico aparezcan palabras como derechos, indignación, sujetos, lucha, resistencia, crítica, perspectiva, juventudes, autocuidado y cuidado colectivo. Pero además de sus logros y fortalezas, se encuentran también sus inmensos desafíos y retos. Por ejemplo, en un contexto complejo, el Centro Vitoria ha emprendido una estrategia necesaria: el fortalecimiento institucional. Este trayecto se ha caracterizado por una autocrítica y posicionamiento político que le ha llevado a reconocer que, aunado a lo mucho que ha caminado en 37 años, existen áreas de oportunidad en las que hay que trabajar, porque una apuesta política de semejante magnitud siempre está en construcción, en camino de sembrar, florecer y cosechar. Porque lo suyo tiene que ver con un nuevo amanecer. Con la construcción de otro mundo posible.

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