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Tomado de jornada

Jessica Xantomila y Fernando Camacho

Periódico La Jornada
Domingo 3 de octubre de 2021, p. 11

Más de medio siglo después de la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, la demanda de justicia está vigente y se une a los reclamos por otros «crímenes de Estado» que también permanecen en la impunidad.

En el aniversario 53 de la masacre de la Plaza de las Tres Culturas, se subrayó la exigencia de que se abran los archivos de la Secretaría de la Defensa Nacional sobre estos hechos históricos y la creación de un organismo ministerial que retome los procesos penales contra los funcionarios presuntamente responsables de ése y otros actos de represión.

La jornada de actividades comenzó alrededor de las 13:30 horas en la estela de Tlatelolco, con una guardia de honor en memoria de los integrantes del movimiento estudiantil que fueron «masacrados» aquel día y de quienes han fallecido «en el camino de la lucha por la verdad y la justicia».

Más tarde, diversas organizaciones sociales, estudiantiles y populares hicieron una asamblea en la que llamaron a la unidad de las luchas que se hacen separadas para hacer frente al escenario actual de precariedad y violencia en México.

Poco después de las 16 horas, la marcha conmemorativa dio inicio con el contingente del Comité 68 a la vanguardia, con las consignas tradicionales como «Dos de octubre no se olvida, es de lucha combativa» y «Ni perdón ni olvido, castigo a los asesinos».

Al frente de la caminata, los dirigentes históricos del movimiento estudiantil iniciado hace 53 años enarbolaron una manta en la que se leía «Desencuartelen la verdad, ¡Justicia ya!», en alusión a la demanda de que el Ejército dé a conocer los archivos en su poder sobre la matanza de Tlatelolco.

En la movilización participaron contingentes de diversas universidades y centros de estudio, así como alumnos de normales rurales, organizaciones sindicales, sociales y populares que se sumaron a la exigencia de justicia no sólo por lo ocurrido en la Plaza de las Tres Culturas, sino también por otros «agravios», entre ellos, la llamada guerra sucia y la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Llegaron alrededor de 40 jóvenes autodenominados anarquistas, vestidos de negro y con el rostro cubierto, quienes hicieron pintas, estallaron algunos cohetones y rompieron el vidrio de una parada de trolebús.

Aunque la caminata en general transcurrió en relativa calma, aproximadamente a las 17:20 horas los anarquistas fueron «encapsulados» por varias decenas de elementos de la policía capitalina cuando circulaban sobre Eje Central, entre Santa Veracruz y República de Cuba.

Lo anterior generó varios minutos de roces entre los uniformados y los manifestantes. Se arrojaron objetos contundentes contra los granaderos, que en respuesta lanzaron gases de extintor.

Después de una hora y media de bloqueo, la policía se negó a permitir que los manifestantes continuaran hacia el Zócalo y, por intermediación de organismos civiles y de derechos humanos, los custodió hacia la estación del Metro Garibaldi, donde se retiraron en medio de reclamos.

En tanto, ya en la Plaza de la Constitución, Félix Hernández Gamundi, ex líder del movimiento del 68, reiteró que el 2 de octubre «el agresor fue el Ejército. Fue el encargado de limpiar la plaza, de levantar los cuerpos», y por tanto sabe con exactitud qué sucedió.

Antes de guardar un minuto de silencio por quienes fueron asesinados, enfatizó de nuevo la demanda de que el ex presidente Luis Echeverría rinda cuentas.

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