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La Casa Blanca insiste en la «ayuda humanitaria» a la habana

Llama a Washington a «dejarse de hipocresías» y no incitar más revoluciones de colores

Sputnik, Europa Press, Prensa Latina, Cubadebate, Afp y Reuters

Periódico La Jornada
Viernes 16 de julio de 2021, p. 21

Moscú. Al calificar de «inaceptable» cualquier intento por desestabilizar a Cuba, Rusia exigió ayer «sólo una cosa a Estados Unidos y sus acólitos: que no se inmiscuyan en los asuntos de países soberanos», y demandó el cese del bloqueo estadunidense impuesto a la isla en 1962.

«Que sean los propios cubanos, el gobierno y la población, los que decidan su futuro», aseveró ayer la portavoz del Ministerio del Exteriores de Rusia, María Zajárova, al comentar ante la prensa sobre las protestas del domingo en Cuba.

Llamó a Washington a ser objetivo y dejar a un lado su hipocresía y sus dobles estándares en la política, y recalcó que «si los estadunidenses realmente están preocupados por la situación humanitaria en Cuba y quieren ayudar a los ciudadanos de a pie, deben levantar el bloqueo, condenado por el mundo entero».

Zajárova advirtió también sobre los intentos de Estados Unidos de desatar una «revolución de colores» en Cuba.

Criticó la «abierta insolencia» con la que las autoridades estadunidenses atribuyen las protestas en Cuba a las acciones del gobierno local: «Primero imponen sanciones, luego generan o crean artificialmente problemas que agravan la situación económica y social. Provocan tensiones y encienden los sentimientos antigobierno, y cuando se alcanza la masa crítica culpan al gobierno. Le ponen etiquetas, desacreditan su gestión y así llevan la situación al límite. Este mismo algoritmo están tratando de usar en Cuba».

Esta estrategia de los estadunidenses, explicó, no es nueva, ya la han empleado en otras partes del mundo para «incitar revoluciones de colores contra gobiernos que les resultan incómodos».

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, acusó a los grupos organizados de estar financiados desde Estados Unidos y que se han aprovechado de la crisis económica y el rebrote del Covid-19 para incentivar sus acciones desestabilizadoras con el pretexto de una «intervención humanitaria» y con bombardeos en redes sociales bajo la etiqueta #SOSCuba. El canciller Bruno Rodríguez dijo esta semana que una «intervención humanitaria» equivale a una «intervención militar».

Desde Estados Unidos continuó la presión. La vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, declaró ayer: «estamos analizando de cerca cómo podemos ayudar (a Cuba) de manera humanitaria, cómo podemos apoyar las voces del pueblo, y hay una revisión de políticas en curso al respecto».

Recordó la petición del secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, a haitianos y cubanos de que no intenten migrar hacia Estados Unidos por mar, y consideró que si los cubanos intentan migrar o se manifiestan es «porque se oponen a la opresión, a la mala gestión del gobierno cubano».

Durante una conferencia de prensa con la canciller federal alemana, Angela Merkel, en Washington, el presidente estadunidense, Joe Biden, comentó que «estaría dispuesto a donar cantidades significativas de vacunas contra el Covid-19 a la isla si me aseguraran que una organización internacional las administraría y lo haría de tal manera que los ciudadanos promedio tuvieran acceso a éstas».

Biden agregó que la Casa Blanca evalúa si su gobierno tiene la capacidad tecnológica para restablecer acceso a Internet en Cuba, como lo han pedido políticos, entre ellos Ron DeSantis, gobernador de Florida, luego de que hubo un apagón digital entre el domingo y el martes pasados en la isla.

Por lo pronto, el alcalde de Miami, Francis Suárez, en declaraciones a Fox News, aseveró: «Estados Unidos debe considerar ataques aéreos contra Cuba», y en otra entrevista con el diario Miami Herald mencionó que pedirá a Biden que considere una intervención militar en La Habana.

En contraste, el movimiento Black Lives Matter en su cuenta de Instagram condenó «el trato inhumano del gobierno de Estados Unidos a los cubanos» e instó a Biden «a levantar el bloqueo de décadas contra Cuba».

El Grupo de Puebla manifestó su apoyo al gobierno de Cuba, mientras la Unión Europea llamó al diálogo.

Exención de impuestos

Cuba anunció ayer que eximirá del pago de impuestos durante ocho años a empresas extranjeras de energías renovables que inviertan en el país y que cobrará 20 por ciento de sus utilidades vencido ese plazo.

La medida se publica un día después de que el gobierno respondió con el levantamiento el resto del año de restricciones aduaneras que limitan la importación de alimentos y medicinas tras las manifestaciones del domingo, impulsadas en redes sociales desde el exterior y en las que se rechazó la escasez de comida y medicamentos, además de los frecuentes cortes de electricidad en las últimas semanas.

Se exime «a las empresas de capital totalmente extranjero que ejecutan proyectos de generación de electricidad con fuentes renovables de energía, del pago del impuesto sobre utilidades por ocho años, contados a partir del comienzo de sus operaciones comerciales», de acuerdo con una resolución publicada ayer en la Gaceta Oficial.

La matriz energética cubana está formada por 95 por ciento de combustibles fósiles y el resto de renovables. El país aspira a modificar esta proporción hasta 24 por ciento de renovables para 2030, lo que requiere una cuantiosa inversión.

Entre las medidas anunciadas antier, el gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel estimó que habrá una pronta mejoría en la generación de electricidad para evitar los apagones que tanto irritan a la población, además de conceder autorización a viajeros para ingresar al país medicamentos y alimentos libres de impuestos.

Los cubanos recibieron con satisfacción las concesiones del gobierno, pero algunos aún las consideran insuficientes. En las calles de La Habana, todavía bajo fuerte presencia policial y militar, los cubanos volvían a su cotidianidad.

Un grupo de personas que fueron arrestadas durante los disturbios en la capital y otras localidades de la isla, acusadas de desorden público y vandalismo, serán presentadas ante los tribunales de justicia, confirmaron autoridades judiciales y policiales cubanas.

Aunque no se precisó la cantidad de arrestados durante los disturbios del fin de semana y el lunes, en los que murió una persona y varias resultaron heridas, las autoridades aseveraron que los hechos vandálicos cometidos tendrán una respuesta penal.

Díaz-Canel refirió el miércoles que «esas personas recibirán la aplicación de las leyes en su justa medida y sin abusos». Apuntó que «habrá que pedir disculpas a quien en medio de la confusión fue maltratado injustamente».

«Es legítimo que parte importante del pueblo y de las fuerzas del orden interior contrarestaron estos hechos», destacó, con el argumento de que no aplicar estas acciones «la violencia hubiera primado y continuaría» en el país.

Anunció, por otro lado, el inicio del ensayo clínico pediátrico con la vacuna contra el Covid-19, Abdala, producida en la isla, cuando se reportaron 6 mil 400 contagios y 67 defunciones, cifras récord desde que comenzó la pandemia.

Cubadebate informó de un ataque cibernético de negación de servicio en sus espejos internacionales, sobre todo desde Estados Unidos, entre las 9:53 y 10:23 (hora local).

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