Print Friendly, PDF & Email

Tomado de pos

John Ackerman es uno de los mejores analistas políticos de México. También es un hombre progresista, parte de la constelación alrededor del PRD y ahora de Morena. Por eso es interesante lo que ha escrito en Proceso de esta semana (no. 1941): que tanto el EZLN, el PRD y AMLO han sufrido una fuerte derrota y que deben reconocerla. Las (contra) reformas de Peña Nieto han pasado por las Cámaras sin demasiados sobresaltos y la privatización del petróleo es un hito histórico regresivo que la “izquierda” no pudo detener.

 Nosotros quitaremos por ahora de aquí al EZLN. Es cierto que el sub Marcos, luego de la insurrección armada, a los siete meses de ella, giró hacia la lucha electoral y a lo peor de este tipo de lucha porque lo hizo llamando a votar por el entonces abanderado del PRD, el ingeniero no muy de izquierda y sí muy priísta Cuauhtémoc Cárdenas. Pero nosotros ahora no meteremos aquí al EZLN. No hay ninguna comparación entre el gobernador del PRD Angel Aguirre, asesino de estudiantes y represor de policías comunitarios, y el sub Marcos, un hombre honrado.

Volviendo a lo escrito por Ackerman, ve a AMLO y al PRD “agotados”. Dice que la vía electoral de AMLO para conquistar Los Pinos “ha fracasado”. En cuanto al PRD, juzga que su participación en el Pacto por México “significa su muerte definitiva como una opción política de oposición”.

“¿Qué hacer?” se pregunta este autor. Contesta correctamente que lo primero es reconocer el tamaño de la derrota. Pero luego sus explicaciones sobre el fracaso de esta izquierda son discutibles, salvo la alusión a los “cultos unipersonales”, con lo que suponemos critica el endiosamiento que hacen de AMLO (y antes de Cárdenas) la mayoría de sus seguidores.

Ackerman ni menciona que AMLO tenía programada en 2006 la privatización petrolera. En realidad, AMLO, como toda la corriente internacional que le es similar, se hizo neoliberal hace ya muchos años. Hubo, entonces, cuando menos, una falta de convicción en AMLO en la lucha contra la privatización. Jamás Morena pensó en llamar a los 15 millones que en julio de 2012 votaron por AMLO para presidente a hacer una huelga, por ejemplo. Fue contraproducente para la causa contra la privatización energética que el senador Manuel Bartlett –senador por gracia de AMLO- fuera el principal vocero contra el proyecto entreguista del PRI y el PAN. Ese senador es uno de los personajes más funestos en la historia reciente del país, perpetrador del más grande fraude electoral –el de 1988- y no digo lo que se está revelando sobre sus relaciones con el narco en los años 80.

AMLO y Morena han estado ausentes de las más importantes causas nacionales de estos años. Nunca AMLO llamó a luchar contra la militarización ordenada por Felipe Calderón. Y ello se debió a que esa política, la militarización, era la de AMLO en 2006, según se comprometió ante el embajador de EU en México, según cable de Wikileaks publicado por La Jornada.

Tampoco hizo nada AMLO, salvo tímidas y escasas declaraciones, a favor de los maestros y maestras de México en lucha contra la “reforma educativa”. La lucha más generalizada y más masiva en México desde 2006 no encontró nunca a Morena y a su jefe, salvo excepciones. AMLO fue pieza clave en que Gabino Cué ganara la gubernatura de Oaxaca. El año pasado ese gobernador suspendió los pagos a los maestros en huelga. Y el tabasqueño no dijo nada contra tal gobernador de “izquierda” que lo primero que hizo al asumir el cargo fue nombrar a una hija entenada de Elba Ester Gordillo su secretaria general de Gobierno. Desde el gobierno de Gabino se protegió a la sección 59. Y AMLO no dijo nada.

El otro gran movimiento que se está desatando en México desde hace meses y que arrecia, el de los policías comunitarios y las autodefensas, no concita ninguna solidaridad de AMLO, Morena y demás líderes. Y hace falta. Están presos muchos policías comunitarios como Nestora Salgado, la comandante de la policía popular de Olinalá.

Descubrir las causas reales de la debacle de esta “izquierda” es una necesidad para que pueda renacer una corriente revolucionaria, clasista e internacionalista, honrada, que es imprescindible en México.

Tags:
About Author: asbaeza