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Esa oficina que llaman ONU y que actúa a favor de los pobres de todo el mundo, y a tal punto su fervor a su favor, que le han regalado un día de fiesta en el calendario; para que se recuerden, se perpetúen y se aumenten con sus efemérides.

Hará unos seis años, los yanquis, -salvadores de la humanidad- dan un golpe de estado en Haití, porque un presidente democrático, era tan triste y feo, que no quería perpetuar la pobreza, con lo que este ciego iba en contra de las fiestas y entonces la ONU aplaude a los marines y va detrás con sus cascos azules, con el objetivo de instalarse con dote y a la vez regalarles a estos pobres que habían caído en el tedio, un disfrute de fiestas de casi seis años.

Otra vez los marines les vuelven a invadir para, quedándose en bases militares, perpetuarle la tal dicha, a esos pobres: betunes grises, que no comprenden el tal regalo. Para lo cual esos amos de los marines, piden ayuda a otros, y nombran a un gran personaje: despótico y demente, como coordinador del reparto. A este personaje le nombran coordinador, porque ya viene avalado, por lo bien que lo ha hecho, en su reparto en la reconstrucción de Iraq. ¿Recuerdan? El primer reparto de la ayuda presente y venidera, si la hay: que con esto de la crisis suena un poco a chiste; será para pagar, la extraordinaria labor de los marines, la segunda, para pagar a los funcionarios de la ONU, que regalan fiestas y la tercera, le corresponde a la paga del coordinador: ¿siguen recordando a Iraq?, donde ese coordinador genocida se queda con la concesión de unos cuantos pozos petrolíferos; y por último, si hay un poco de suerte y para que los telespectadores y algún despistado periodista y bombero comprendan tan alta labor e incluso para salir de guapos en la pantalla y terminen de comprenderlo, habrá un escaso 10 % de lo recaudado de otros, para esa población sumida en el tedio de lo igual a lo igual.

Y es que estos pobres deben de comprender, que todo el colectivo beneficio, está en tener en el calendario sus efemérides. Y si algún despistado no lo comprende y coge una barra de pan, ahí está el marine para pegarle un tiro, arbitrario y legal.

Francisco Fenoy

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