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Elliot MadisonEstados Unidos posee una legislación que criminaliza el uso de los medios de comunicación, cuando las circunstancias no son propicias a los intereses del gobierno, como prueba el caso Elliot Madison, un trabajador social de Nueva York arrestado en Pittsburgh por utilizar el celular y la red social Twitter para impedir que manifestantes contra la reunión del G-20 en esa ciudad de Pensilvania fueran reprimidos por la policía.

Cubadebate ha tenido acceso al proceso civil presentado recientemente por Elliot y Elena Madison, un matrimonio de Nueva York que solicitó le fueran devueltos los objetos que incautó la policía en calidad de “prueba”, después de que Elliot fuera arrestado el 24 de septiembre de 2009 en Pittsburgh y liberado unos días después, gracias a la presión de los grupos por los derechos civiles en los Estados Unidos.

El documento refiere con lujo de detalles los cargos, la legislación vigente en los Estados Unidos que considera al teléfono celular y la computadora instrumentos para uso criminal y la relación de artículos incautados que podrían tener un vínculo con el “crimen” -de acuerdo con el dictamen de la policía-, entre los que se encuentra un tejido con la imagen de Lenin y una foto de Carlos Marx.

Basta mirar la documentación, que incluye la orden de arresto contra Elliot Madison, para percibir la política de doble rasero del gobierno de los Estados Unidos sobre el uso de los instrumentos de telecomunicaciones.

En los mismos días en que se planificaba enviar a Cuba un contratista de una agencia financiada por el gobierno de Estados Unidos con equipos de telecomunicaciones para “promover la democracia en la Isla”, el celular y las computadoras de los Madison fueron considerados “instrumentos criminales” por la policía, que consiguió sin problemas una orden de allanamiento para intervenir el cuarto del hotel donde Elliot se encontraba en Pittsburgh y el apartamento donde él y Elena viven en Nueva York, y confiscar todas las pertenencias del matrimonio que la policía creyó vinculada al “crimen”.

Elena Madison no está acusada en el caso, pero es una de las demandantes que solicitan la devolución de los bienes incautados.
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De acuerdo con el expediente judicial (CR-311-09) contra Madison que se encuentra en el Tribunal del Condado Alleghenie en Pensilvania, la Causa contra Madison incluye tres cargos:

1. Posesión de instrumentos de crimen, en violación al Título 18, Sección 907(a) del código penal de Pensilvania.  Específicamente, equipos de telecomunicación: computadora, teléfono celular, scanner, audífonos, programas de Twitter, y otros “instrumentos”.

2. Uso criminal de facilidades de comunicación, en violación al Título 18, Sección 7512(a) del código penal de Pensilvania.  Específicamente, utilizar equipos de telecomunicación para avisarle a ciertos manifestantes en la cumbre del G20 como mejor evitar lugares por donde transitaba la policía.

3. Obstaculizar arrestos, en violación al Título 18, Sección 5105(a)(2) del código penal de Pensilvania.  Específicamente, utilizar equipos de telecomunicaciones para avisarle a ciertos manifestantes en la cumbre del G20 como mejor evadir a la red policial y no ser arrestados.

Protestas en Pittsburgh contra la Cumbre del G-20El expediente judicial de Madison muestra que cuando llegó la policía al pequeño y modesto hotel Carefree, en Pittsburgh, donde él estaba alojado, allanaron la habitación 238. Allí encontraron a Elliot y a su amigo Michael Wallschlaeger sentados frente a sus computadoras con unos audífonos.  Los oficiales que arrestaron a Madison, Glen Hopey y David Kravitsky, alegan que al ser detenido, Madison había estado utilizando Twitter para avisarle a los manifestantes de la Cumbre del G-20 cómo evitar ciertas rutas de tránsito y aconsejarles cuáles utilizar para evadir la presencia policial.

La policía confiscó los equipos de telecomunicación que estaban en la habitación de Madison en el hotel de Pittsburgh, el día que lo arrestaron.  Una semana después, el FBI allanó con 20 agentes armados su pequeña vivienda en New York.

De acuerdo con los documentos en su expediente judicial, el FBI llegó a la casa de Elliot y Elena Madison a las 6:00 de la mañana del primero de octubre.  El rastreo duró 16 horas.

Cuando el FBI se fue a las 10 de la noche, habían confiscado computadoras, discos floppy, discos duros, pen drivers, celulares, DVDs, juguetes, fotos, afiches, notas, documentos y libros de los Madisons y de algunos de los vecinos y amigos de la pareja.  El FBI también le confiscó, para posteriormente examinar con la ayuda de los expertos forenses, un tejido de Lenin que la abuela de Madison había creado, y que él mantenía colgado en la pared.  Hasta un afiche del muñequito de la televisión: Curious George!!!

Curioso George

Curioso George, el personaje de historietas que fue confiscado a Madison por el FBI.

Elliot Madison comentó en Democracy Now! que el sitio internet que usaba para twittear es público.  “Lo usaban periodistas de todas partes, incluidos del New York Times.  Cualquiera podía enviar o recibir información… Cuando me arrestaron, entraron a la habitación del hotel una gran cantidad de agentes de la policía estatal con sus armas preparadas para disparar.  Nos mantuvieron una hora esposados”.

“En los casos de las personas que han sido arrestadas por utilizar Twitter en Irán, Moldavia, Guatemala y Honduras, el Departamento de Estado ha condenado los arrestos.  En el caso de Irán, el Departamento de Estado le pidió a Twitter que postergara el mantenimiento del sitio para no interferir con los manifestantes que deseaban seguir enviando twetts.  Espero que ahora el Departamento de Estado me apoye a mí también”.

Orden de arresto de Elliot Madison

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