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El anuncio de Fidel y los “sesudos cubanólogos”
José Bodes Gómez (Prensa Latina)

Santiago de Chile, 20 feb (PL) Como el 30 de julio de 2006, La Habana volvió hoy a ser noticia internacional y dejó con un palmo de narices a los “expertos” que dicen conocer todo lo que sucede en Cuba.

Los comentaristas más sesudos esperaban que el 24 de febrero se dilucidase qué cargo iba a ocupar Fidel Castro en el futuro gobierno de la isla, pero lo cierto es que el líder cubano se adelantó cinco días a darle respuesta a la interrogante.

El anuncio de la decisión tomada por el presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe fue publicado con mesura y claridad en el diario Granma y, como hace un año y medio, fue el mismo protagonista de la noticia quien escribió la información.

Durante muchos años, y particularmente desde que guarda reposo por una delicada dolencia, Fidel Castro se ha comunicado con el pueblo por medio de la prensa.

Sin embargo, los mensajes que se transmiten desde La Habana no siempre son interpretados fuera de la isla de la misma forma en que lo reciben los cubanos.

Nunca faltan los medios extranjeros que hacen desesperados esfuerzos por descubrir qué hay debajo de la letra impresa y llaman a los “expertos” para desentrañar el misterio.

Los más descontentos con la información que se difunde desde la nación caribeña alegan que los temas de política se manejan allí con mucho secreto.

Y hasta confiesan que nadie conoce con exactitud lo que sucede en el gobierno, pero sin reconocer que en todos los estados se manejan los asuntos oficiales con discreción y hasta de manera confidencial si es necesario.

Cuando Fidel Castro enfermó y entregó a Raúl Castro, provisionalmente, las riendas de la nación, no faltaron analistas que anticiparon un desenlace inminente.

Aún no se ha borrado de la memoria de muchos periodistas la declaración del embajador John Negroponte en 2006 cuando aseguró que al mandatario cubano le quedaban pocos meses de vida, según la información secreta que había llegado a la Casa Blanca.

Curiosamente, el funcionario norteamericano cometió el mismo error, pero 12 años después, en el que incurrió un periodista argentino que escribió todo un libro para anunciar la “hora final” del líder cubano.

Tantos pronósticos fallidos sólo pueden explicarse por el desconocimiento de la realidad cubana, aun cuando la información provenga de los servicios de inteligencia norteamericanos, y junto con la ignorancia, hay que sumar la incurable debilidad humana de confundir los deseos con la verdad.

La noticia sobre la decisión de Fidel Castro de no aspirar, ni aceptar, la reelección al Consejo de Estado y su permanencia como Comandante en Jefe despertó algunos comentarios que, si no parecieran delirantes, servirían a la vieja costumbre de sembrar intrigas.

En esta línea de manipulación de la noticia se inscriben los gacetilleros que dicen “no está claro el futuro de Cuba”, porque se niegan a reconocer que en la mayor de las Antillas existe un orden constitucional para dirigir los asuntos de Estado y, pese a sus tenebrosos augurios, la vida en la isla prosigue normalmente.

Con esa noticia se ha demostrado que La Habana y los medios de comunicación cubanos tienen la primicia en difundir los grandes sucesos de la isla.

20/02/08

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