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Jorge Petinaud

Tomado de Prensa Latina

Moscú, 15 feb (PL) Música, danza y poesía reinaron hoy en la embajada de Chile en Rusia durante una velada en la cual artistas rusos e intelectuales latinoamericanos rindieron tributo al poeta nicaragüense Rubén Darío.

Organizada por las legaciones diplomáticas de esas dos naciones con el espíritu de integración que promueve aquí el Centro de Cultura Latinoamericana Simón Bolívar, la gala devino amplio recorrido por el universo del artífice del modernismo iberoamericano.

Chile debe mucho a Rubén Darío porque a nuestro pueblo dedicó muchas de sus obras, expresó el embajador de ese país, Augusto Parra, quien recordó además su homenaje a la bravura de los mapuches con su poema Caupolicán.

Después, ante los embajadores de Latinoamérica, intelectuales de este continente y personalidades rusas, declamó Lo fatal, última composición de Cantos de Vida y Esperanza.

El jefe de la misión nicaragüense en Rusia, Reynaldo Molina, por su parte, expuso un amplio esbozo biográfico del poeta, desde su nacimiento el 18 de enero de 1867, hasta su sepelio el 13 de febrero de 1916 en la catedral de León.

La escritora y compatriota de Darío, Alba Torres, leyó algunas obras del autor de Azul, con énfasis en su reflexión filosófica en versos sobre la imperfección humana Motivos del Lobo.

Como colofón, integrantes de la agrupación artística rusa Grenada evocaron al poeta a través de sus versos, y de textos de Neruda, Gabriela Mistral y García Lorca, combinados con los aires de la música y la danza flamenca.

Gracias a la vida, de Violeta Parra, y en particular Nicaragua, nicaragüita, de Mejías Godoy, interpretado en español por Grenada, y después en ruso por Reynaldo Molina y la agrupación, cerraron una jornada marcada por la impronta del bardo latinoamericano y universal.

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