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Según el neoliberalismo, el estado no debe de intervenir para nada en regularles  a sus empresas, bancos etc. Es decir libres a la manera de la ley de la selva, como si aquí no hubiera una sociedad desarrollada y además  ni quieren que la haya. Ahora bien que siga existiendo el estado, para que este les avale y contenga con sus cuerpos represivos: ya militares o jurídicos, el descontento social como en ataques sobre sus propiedades. Pero que además ese estado, si a ellos al pensamiento único: a la ley de la selva, no le salen sus horizontes apetecidos y estos además se les tuercen, entonces que el estado les de todo lo que a ellos les apetezca, incluido como no, el asalto y robo a las pensiones, a los salarios de los trabajadores, etc. Para que esas rentas se las pase el estado a ellos, que son tan guapos y machitos. Podemos señalar uno de los muchos ejemplos ya ocurrido: A las empresas que no han pagado su parte correspondiente a la Seguridad Social, el socio-listo señor Zapatero, se las ha perdonado.

La Seguridad Social: A pesar de los desfalcos por parte de los empresarios, ya la propia Administración igualmente por su cuenta, echa una mano a ese despojo, al ir poco a poco privatizándola, con sus hospitales concertados. Y lo mismo tenemos con las pensiones: Si hay un gran superávit a que reducirlas con el cuento preventivo y a muy largos años, ¿acaso son astrólogos, acaso conocen el futuro? En España, según estadísticas, dedica a las pensiones el 7, 98 % del PIB, frente al 9, 77 % de Portugal, al 10, 02 % del Reino Unido, al 11, 02 % de Francia, y al 13 % de Italia. Y todavía quieren seguir despojando a esta miseria, para que esos funcionarios les den esas rentas a sus amos, los de la ley de la selva. Así actúan con el colectivo más débil y con el colectivo teóricamente más fuerte ese funcionariado del estado. Con lo que podemos tener presente dado el pensamiento único, que el futuro de las pensiones, aparte de lo que cotice cada uno, se quede al mismo nivel de los que no han cotizado, es decir con el SOVI.

Con el cuento de salir de la crisis, estos funcionarios se dedican a despojar a unos ya maltrechos ciudadanos. Pero como tarde o temprano la realidad terminará por imponerse: Por mucho que despojen a los ciudadanos, por muchas regulaciones bancarias, por mucho papel moneda que le den a la banca, por muchos bonos que emita la administraciones y la banca, no deja de ser papel-moneda, es decir no dinero real y este no lo podrán recoger a través de esos juegos, porque prácticamente no existe y con un futuro de menos existencia, por la sencilla razón de que la herramienta de trabajo existente: el automatismo, como economía real predominante, no crea el suficiente dinero.

Francisco Fenoy

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