Print Friendly, PDF & Email

El socialismo no es patrimonio exclusivo del pensamiento europeo

Tomado de Visiones Alternativas

El presidente Hugo Chávez Frías, al recibir el Premio José Martí, de la UNESCO, ha dicho que las ideas socialistas son las que pueden unir a nuestro “pequeño género humano”, y ha proclamado que junto a la Alternativa Bolivariana para las Américas, poderoso instrumento para el desarrollo económico y social de nuestros pueblos, promovamos el ALMA, la Alternativa Martiana para las Américas que en el terreno de las ideas y del pensamiento se convierta en símbolo de la alianza entre Martí y Bolívar.

Lo señaló junto a nuestro Comandante en Jefe y con la imagen del Héroe Nacional cubano presidiendo aquella hermosa ceremonia y ante una enorme multitud que lo vitoreaba. Ello expresa la necesidad de articular la tradición intelectual latinoamericana y caribeña con las ideas socialistas tal y como las interpretan Hugo Chávez y Fidel Castro.

Es evidente que el más elevado pensamiento teórico de carácter político, social y económico europeo se halla en Marx, Engels y Lenin, pero a partir de la tergiversación que se produjo de sus ideas esenciales en el siglo XX, se impone ir directamente a los textos originales. Partimos del pensamiento de Marx, tal como lo señaló Engels cuando dijo que el marxismo se trataba de un método de investigación y estudio, y por Lenin, cuando afirmó que las ideas del autor de “El capital” eran una guía para la acción. Con éste método y ésta guía podemos abordar los problemas concretos de nuestro tiempo, pero como ellos mismos señalaron no existe una fórmula de aplicación general para todas las situaciones y países.

Los cubanos tenemos en nuestra tradición el método electivo de José de la Luz y Caballero recibió del Obispo Espada y que consiste en escoger de todas las escuelas las ideas que mejor se puedan desarrollar en la realidad concreta que se tiene ante sí. Nos corresponde a nosotros a partir del desarrollo concreto de nuestras sociedades y de la tradición intelectual y política de nuestra región encontrar de manera creadora las vías y formas más adecuadas que abran cauce a ese socialismo verdadero del siglo XXI al que aspiran nuestros pueblos.

Cualquier análisis que realicemos debe partir de nuestra historia y de los vínculos que a lo largo de los siglos se han forjado entre los países latinoamericanos y caribeños y que hacen de nuestra región la de mayor vocación hacia la integración poseedora de un patrimonio espiritual de una riqueza impresionante.

En Nuestra América, como nos identificó Martí, o en nuestro pequeño género humano, como nos caracterizó Bolívar se asumieron las ideas de la Ilustración y se orientaron desde sus comienzos hacia la transformación del mundo a favor de la justicia. Fue en Nuestra América donde las ideas de Libertad, Igualdad y Fraternidad de la revolución francesa adquirieron un alcance verdaderamente universal. Y es que si el siglo XVIII fue el siglo de la luces, en este lado del mundo el siglo XIX fue el de los fuegos, es decir de los fuegos de Bolívar y las luces de aquellos fuegos son las que necesita la actual centuria para enfrentar el drama de la humanidad.

Un rasgo esencial de nuestra cultura consiste en asumir las ideas provenientes de Europa y reelaborarlas en función de las aspiraciones genuinas de nuestros pueblos. Así sucedió con el “liberalismo” latinoamericano del siglo XIX que es radicalmente diferente a lo que se llamó con este mismo nombre en Estados Unidos y en Europa y así sucedió, en el siglo XX, con las ideas socialistas que tienen un contenido bien diferente en la tradición latinoamericana al de la europea de esta centuria, especialmente después de la muerte de Lenin.

Las palabras y su significado deben ser estudiadas e incluso cambiadas en su formulación de acuerdo con las condiciones diferentes del viejo mundo europeo y las de la América de Martí, Bolívar, Juárez y tantos más. El socialismo no es patrimonio exclusivo del pensamiento europeo. El mérito de Marx fue darle contenido filosófico y científico al del socialismo ideal que estaba latente en la cultura humana desde hacía muchos siglos.

Si investigamos las ideas y acciones de los grandes pensadores de América en los últimos dos siglos de historia encontraremos pensamientos luminosos orientados hacia la universalidad que necesita el mundo de hoy y de mañana.

Desde los tiempos de Francisco de Miranda, verdadero descubridor de Nuestra América se gestó un movimiento de ideas que asumían las de los enciclopedistas del siglo XVIII europeo, pero le daba un vuelco sustancial hacia lo genuinamente universal. Lo mismo ocurrió con el ideal socialista del siglo XIX y principios del XX, es decir, con el de Marx, Engels y Lenin y que de este lado del mundo la lucha entre explotadores y explotados se relacionó de forma bien diferente a la del viejo continente. Se podría apreciar que desde el siglo XVIII y el XIX, los trabajadores blancos, los africanos o asiáticos esclavizados, y la población aborigen se mezclaron en un abigarrado tormento social en el cual se fundieron la ancestral tradición de nuestros primitivos pobladores y el complejo de etnias y culturas que llegaron tras Cristóbal Colón y en virtud de la conquista. En esta articulación de etnias y culturas está la fuente esencial de la riqueza de América, la que hoy representan Fidel, Chávez y Evo Morales.

Como ha señalado el destacado intelectual mexicano Pablo González Casanova debemos dejar de pensar nuestra historia a la europea. Ese es un excelente punto de partida para promover los vínculos entre el ALMA y el ALBA. Esa será la mejor contribución que podamos hacer en el terreno de las ideas y de la cultura a la integración de América Latina y el Caribe y nuestro mejor homenaje a Bolívar, Martí, y a todos los próceres y pensadores de nuestra gran patria grande.

* Portal de la Cultura Cubana

About Author: asbaeza