Print Friendly, PDF & Email

Roso Grimau, especial para Tribuna Popular.

La mañana del jueves 18 de octubre de 1945, ocurre en Venezuela una insurrección cívico-militar para deponer al Presidente General Isaías Medina Angarita, quien había sido electo democráticamente, el golpe estaba dirigido por el Coronel Marcos Pérez Jiménez y el líder adeco Rómulo Betancourt (para los adecos “el padre de la democracia”).

El Presidente Isaías Medina Angarita fue informado de ese complot un día antes, confirmándose las versiones de un llamado a la insurrección popular y militar en un mitin político del partido AD (Acción “Democrática”) efectuado en el Nuevo Circo de Caracas el miércoles 17 de octubre. ¿Será pura coincidencia cualquier parecido con la actualidad?

Medina Angarita fue víctima de un golpe de Estado orquestado contra un gobierno democrático que había modernizado al país, como diría un tecnócrata neoliberal “exitoso”.

En la cuarta república, ningún otro presidente venezolano pudo repetir jamás las palabras que año tras año dirigía Isaías Medina al Congreso: “…que por su causa no había en Venezuela ni un exiliado, ni un preso político, ni un partido disuelto, ni un periódico clausurado, ni una madre que derramara lágrimas por la detención o el exilio de un hijo…”

Sus órdenes de acuartelar las guarniciones de Caracas y Maracay, y arrestar a los 3 cabecillas militares alzados (Pérez Jiménez, Julio César Vargas y Horacio López Conde), terminaron desencadenando el violento alzamiento cívico-militar que estaba planificado.

La mañana del 18 de octubre de 1945, estallaba en Caracas la revuelta en el Escuela Militar de La Planicie. En la tarde, en Caracas se extendía a los cuarteles San Carlos, La Planta y Miraflores, y la guarnición militar de Maracay. El cuartel San Carlos era retomado por el Gobierno, pero en las calles de Caracas se generalizaban los tiroteos.

En la noche del 18 de octubre, al analizar la situación Medina se negó a atacar la Escuela Militar para no provocar la muerte de los cadetes, ya que muchos habían sido sus alumnos. En la mañana del 19 de octubre la aviación y las guarniciones de Maracay estaban en manos de los golpistas, y el Cuartel San Carlos tomado por grupos civiles armados, en ese momento, viendo ya todo perdido, Isaías Medina decide rendirse.

Esa misma noche se nombra en Miraflores una Junta “Revolucionaria” de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt, la cual inició una nueva etapa en la entrega del país a los más perversos intereses extranjeros. El imperialismo yanqui lograba una vez más su objetivo de dominación estratégica por intermedio de gobiernos lacayos a sus intereses.

Lo que los adecos bautizaron luego como la “Revolución de Octubre”, era tan solo una gorilada más al estilo de Carmona Estanga, o de la actual patria hermana de Honduras.

Tags:
About Author: asbaeza