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Juez consideró excesivo dictar prisión preventiva contra el agresor

Tomado de jornada

Antonio Heras
Corresponsal
Periódico La Jornada
Domingo 18 de octubre de 2020, p. 23

Mexicali, BC., Verónica Martínez García alzó la voz en dos ocasiones para denunciar los actos de violencia de quien fue su pareja sentimental, pero el juez consideró que eran insuficientes para dictar medidas cautelares al agresor. Hoy está muerta y forma parte de las estadísticas de feminicidios en Baja California.

Martínez García, de 45 años, residía en el fraccionamiento Rincones de Puebla, una de las zonas de mayor incidencia delictiva y con más denuncias presentadas por violencia familiar en Mexicali. Ella fue víctima de agresiones durante mucho tiempo por Luis Hugo, su pareja, hasta que acabó con su vida.

La primera denuncia la presentó el 21 de marzo, de acuerdo con el número único de caso (NUC) 2020-11349, en la que narró que en segundos a su pareja le «entró una ira colérica que provocó que rompiera una tablet y una televisión de 42 pulgadas, para después intentar golpearla con el puño cerrado», hasta que intervino uno de sus hijos.

Tras la denuncia, la fiscalía instaló vigilancia en la casa como medida de protección durante un mes.

Sin embargo, las agresiones continuaron. Tres semanas después, en la casa de la avenida Totoltepec, Luis Hugo trató de asfixiar a Verónica, al tiempo que amenazó con matarla si lo denunciaba y era apresado.

Esta vez, la mujer atendió las recomendaciones de la autoridad y regresó a la fiscalía y denunció; la agresión quedó asentada en el NUC 2020-12792.

«Si me metes a la cárcel, cuando salga te mato»

El 11 de abril pasado fue determinante, pues bajo la causa penal 01408/2020, el juez de control Juan Salvador Morones Pichardo, escuchó la petición del Ministerio Público de otorgar prisión preventiva a Luis Hugo por la violencia que escalaba otros niveles en contra de Verónica y le recordaron la amenaza: «si me metes a la cárcel, cuando salga te voy matar».

Morones Pichardo consideró parcialmente fundada la petición de la fiscalía e incluso el defen-sor de oficio del imputado coincidió en que eran necesarias mayores restricciones, pero consideró que en la propia víctima recaía la responsabilidad de romper con el círculo de violencia.

El juez aseguró que Luis Hugo, de nacionalidad peruana, no saldría del país y Verónica no corría ningún riesgo mayor, por lo que la prisión preventiva como medida cautelar era excesiva y no era proporcional al riesgo. Ordenó, en cambio, que el imputado fuera a firmar semanalmente y no se acercara a la casa donde ya se habían denunciado dos episodios de violencia.

Sin embargo, Luis Hugo continuó con la violencia y finalmente cumplió su amenaza la noche del 30 de septiembre, cuando de 13 puñaladas y golpes en la cabeza asesinó a Verónica.

El Servicio Médico Forense informó que en la autopsia se detectaron huellas de violencia causadas por arma blanca (cuchillo o navaja) en el cuello, en los brazos y manos (muestra de que se defendió de la agresión) y una profunda en el tórax.

Todos conocían la violencia que sufría Verónica; los mismos vecinos testificaron en contra de Luis Hugo. La policía municipal, a través de Fuerza Rosa, y la Unidad Contra la Violencia Intrafamiliar, se mantuvieron ajenos a la violencia contra esta mujer durante sus últimos seis meses de vida, una historia donde le fallaron la sociedad y el estado.

La ciudad de Tijuana, ocupa el primer lugar en México en feminicidios con 16 casos, Mexicali se sitúa en el sitio 23 con cinco. En Baja California se han registrado 196 asesinatos de mujeres en 2020, de los cuales los fiscales y jueces consideraron que sólo 27 casos son feminicidios.

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