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El jueves pasado, asesinaron al defensor del territorio Óscar Eyraud Adams, kumiai de Tecate, Baja California. Él denunció el despojo de agua de las trasnacionales, y la negativa de Conagua de permitirles un pozo. Buscaba la libre determinación para su pueblo.

Texto Daliri Oropeza

Fotos: Cortesía amistades

Tomado de piedepagina

Óscar Eyraud Adams siempre tenía ganas de aprender. Defendía las codiciadas tierras del pueblo Kumiai en Tecate, Baja California. El nació en la comunidad Juntas de Neji, en un lugar que se llama Rancho los baños. Sus amigos lo recuerdan siempre preocupado por la tierra que cultivaba. Una persona que siempre les expresó orgullo de su cultura y tradiciones.

En el último mes denunció públicamente la corrupción en las concesiones actuales de la Conagua en la región. Con ello evidenció la negativa de la Comisión a permitirles a los habitantes kumiai hacer un pozo que alimente los cultivos de la comunidad. Óscar lo denunció en todos los territorios que pisó: Sin agua, la comunidad Kumiai de Tecate corre el riesgo de desaparecer.

Mostró ante las cámaras de un periódico de circulación nacional la tierra árida en dónde antes había árboles frutales:

“Todo esto desapareció por falta de agua; porque no tenemos la suficiente agua, pues. No tenemos un permiso para extracción de agua con un pozo, y quisiéramos que Blanca Jimenez la titular de Conagua nos considerara antes que a las grandes empresas consumidoras de agua. Heineken tiene más de 12 pozos, y el acuífero está sobreexplotado”.

El pueblo Kumiai carece de agua para su siembra. Óscar participó recientemente en reuniones asamblearias y organizativas para la libre determinación del pueblo Kumiai; para defender el agua, ante el constante asalto de las corporaciones. Siempre estaba al pendiente de que vinícolas, extranjeros o “vivillos» locales, como les llamaba, no le quitaran terreno a la comunidad.

Él estaba comisionado por su comunidad Kumiai Juntas de Nejí para investigar sobre el derecho a la libre determinación y la autonomía. Ante la amenaza que viven por la falta de agua, indagó sobre los tratados internacionales que les respaldaran. También se acercó a los abogados agrarios del Congreso Nacional Indígena.

“Sin pelos en la lengua”, como lo recuerdan sus amigos, tenía ya más de dos años sumergido en el tema del agua y su escacez en el territorio Kumiai. Se dedicó a denunciar la sobre explotación de los mantos por parte de empresas trasnacionales y el desabasto de agua que sufre su comunidad Kumiai Juntas de Nej.

Denunció las omisiones de los gobiernos local, estatal y federal ante el derecho al agua. Así como la falta de interés de las autoridades por las cuestiones de los pueblos indígenas de Baja California.

En ese contexto se enmarca la extracción del agua de la vinícola LA Cetto en el Valle de Guadalupe. Esta empresa se ha apoderado de terrenos en la región Kumiai de manera discrecional.

En los últimos días, estaba formalizando una denuncia social a través de diversos medios por la explotación del agua.

“Oscar siempre andaba duro con la crítica al gobierno farsante, que es bien sabido por todos que el gobierno no deja trabajar más que a los narcos. Y pues con el tema del agua hay muchos intereses de por medio, intereses políticos, transnacionales por las empresas de cerveza, y pues económicos ni se diga”, describe Mauro.
Óscar Eyraud Adams en territorio kumiai. Foto: cortesía amistades
Correoso, como su tierra

“Mostraba siempre su inconformidad con el gobierno por el abandono al que tienen sometidos a los integrantes del pueblo Kumiai, a esa situación de olvido que los está llevando a su extinción”, asegura el activista Mauro Cuevas Luna.

Óscar siempre se mostraba orgulloso de ser Kumiai, conocía muy bien las tierras áridas de Tecate, las solía caminar para contemplar los antiguos asentamientos de su pueblo. Constantemente rememoraba a sus antepasados. Hizo varios compromisos con sus amistades de llevarlos a conocer “una que otra rareza Kumiai poco conocida”.

“Se perdía en la sierra”, asegura el activista Adrián Zapata.

Él lo recuerda “correoso, igual que el clima de la Baja California”. El modo en que luchaba por su pueblo era haciéndolo visible. Exigiendo que se respetaran sus derechos y su existencia, aunque la lengua se esté perdiendo.

“Lo recuerdo siempre preocupado por el futuro de su comunidad, negado al exterminio kumiai”, describe la activista Diana Tlazohkamati.

La lucha por el agua tenía que ver también con la defensa de su propio origen. Óscar era consciente de la relación de su pueblo con el agua, por eso, el activista Adrián Zapata la describe como “literalmente y metafóricamente, una lucha única, pionera, arrojada. Se enfrentó sólo a la peor y más mortal guerra en el mundo, la de la defensa el agua”.

De acuerdo con Diana, su lucha es importante porque buscaba poner en manos de quién realmente sepa utilizarla, el agua para el bien común: el pueblo kumiai.

Él denunció las “tácticas de despojo del Estado contra los pueblos originarios para disolver prácticas comunitarias, que impulsarán la economía y su tejido sociocultural kumiai. Que el gobierno estaba interesado tanto en su despojo que ellos sabían que no podían ingresar con seguridad por ejemplo a un hospital porque temían ya no salir con vida.”, asegura Diana.

En su mente, siempre estuvo una escuelita para una educación digna, para su comunidad, que rescatara los saberes de sus ancestros.
De norte a sur, anduvo Óscar

Oscar participó activamente en diferentes movimientos sociales durante el sexenio de Peña Nieto, en todo el país. Así le tocó, varias veces convivir con pueblos que abren caminos para ejercer la libre determinación.

Sus amigos lo recuerdan codo a codo con las comunidades purépechas de Cherán, aprendiendo de las fogatas de las mujeres que hacen guardias día y noche. Aprendió cómo este pueblo sacó al crimen organizado de sus bosques.

Cuentan historias de cuando Óscar estuvo en el paro Laboral de Jornaleros en San Quintín, platicaba con todas las familias.

Cuentan de su participación en las mega marchas de maestros de la CNTE en contra de la Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto. O en la colecta y entrega de víveres al plantón de maestros de Nochixtlán, después de la represión en Oaxaca. Circulan en todas las redes fotos del apoyo incondicional que tenía con las familias de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

También participó en la campaña nacional para la denuncia de Desapariciones forzadas, tejiendo trabajo con organizaciones en búsqueda en campo. Hace unos días organizó brigadas para la búsqueda de jóvenes desaparecidos, y el caso de una madre de Ayotzinapa que vive en Mexicali.

Lo recuerdan al pie del cañón en las jornadas de apoyo y demanda de liberación de la defensora del territorio kumiai Aurora Meza en todo el estado. Ella fue acusada de robar un caballo por no querer vender sus tierras a un político priísta.

A lo largo de sus actividades políticas, estaba atravesada la exigencia por los derechos indígenas. La activista Diana Tlazohkamati lo recuerda como “una persona de gran corazón. Sumándose con una gran entrega a acciones nacionales y locales.
Su amistad

Mauro Cuevas admiraba a Óscar por que “cuándo había que decir algo nunca se quedaba callado. Era aferrado. Un pinche guerrero Kumiai, siempre preocupado por su comunidad y sus amistades. Sincero, inteligente, de acción. Buen amigo, de esos con los que te avientas todo el día risa y risa; plática y plática; y que nunca te dejan abajo”.

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