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En poco menos de 2 meses los estadunidenses elegirán a quien será su presidente por los siguientes cuatro años. El actual mandatario, Donald Trump, buscará la reelección, a pesar de ser, quizás, el peor presidente de esa nación en toda su historia. Aquí algunos de sus “logros”:

• EEUU es el país con mayor número de infectados por Covid-19
• EEUU ocupa el lugar número 7 en muertes por 100,000 habitantes, solo superado por Perú, Bolivia, Chile, Ecuador, España y Brasil, y seguido muy de cerca por México.
• En letalidad relativa a los casos observados es el 11° lugar, solo por detrás de México, Ecuador, Bolivia, Irán, España, Perú, Rumania, Indonesia, Colombia y Brasil.
• Se han perdido más de 12 millones de empleos en EEUU
• En términos económicos, EEUU es el 11° país con mayor caída del PIB, con el 9.1%

Además de estos indicadores, Trump se ha destacado por lucir su enorme ignorancia y abierto rechazo a la ciencia, lo que lo ha llevado a tomar decisiones que tienen un alto impacto en cuanto a las afectaciones al medio ambiente.

El papel hegemónico en lo económico y lo militar de EEUU en el mundo ya venía en franca caída, pero la administración Trump la aceleró, dando paso a China y Rusia, a quienes ha confrontado en diversos escenarios, poniendo al mundo ante un riesgo de guerra nuclear que se creía superado.

Podríamos profundizar en la catástrofe que ha representado Trump para sus gobernados, por ejemplo enunciado todos los fracasos en sus promesas de campaña que despertaron simpatía por su candidatura, pero baste decir que las corrientes neo fascistas han hallado un campo fértil para su expansión, y no pocas veces han sido cobijadas por el inquilino de la Casa Blanca, exacerbando un odio interracial que se ha visto expresado por las violentas conductas de la policía en todo el país y que siguen al alza.
Ante esta realidad, la posibilidad de reelección parecería más que lejana, si no fuera porque su contrincante demócrata no se ve para nada lejano a su perfil Con todo, Trump se acerca a las elecciones con una desventaja clara en las preferencias de los votantes, pero que, no obstante, no parece imposible de revertirse. Y es aquí donde entramos los pueblos del mundo en ese juego de intereses de los oligarcas estadunidenses.

Uno de los más estrepitosos fracasos de la administración del misógino empresario hoy presidente ha sido el frustrado intento por recuperar el control del medio oriente, muy relevante de cara al control del mercado europeo, particularmente de combustible. Ese control lo ha cedido a sus principales “enemigos”: Rusia, China e Irán.

Ante eso, la oligarquía del vecino país ha vuelto ha posar sus garras en los territorios de América Latina, incrementando su injerencia en los gobiernos de la región e imponiendo gobernantes títeres o abiertamente simpatizantes del dominio estadunidense. El interés principal es el control de los recursos naturales del continente y la dominación de este mercado. Para lograrlo, ha promovido cambios de gobierno en diversos países, como Honduras, Bolivia y Brasil, o ha “ganado” la voluntad de otros, como el de Ecuador, además de estrechar su alianza con gobernantes afines, como en los casos de Chile, Colombia o México. En todos ellos ha promovido la profundización del programa neoliberal, ahora con una nueva cara que potencia el control corporativo, imponiendo la construcción de la infraestructura que requiere para implantar esos controles, y consiguiendo cambios en las legislaciones que garanticen sus intereses y refuercen su seguridad mediante el control militar de los territorios. En este sentido, todo avance de estos proyectos en nuestros países constituye un respaldo para sus pretensiones reeleccionistas. En particular, la realización del tratado McLane-Ocampo para apropiarse del control estratégico del Istmo de Tehuantepec y toda la infraestructura relacionada con los megaproyectos del Tren Maya, Proyecto Integral Morelos y Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, así como todo un entramado de gasoductos y acueductos en todo México, a costa de despojo, desplazamiento, encarcelamiento y muerte dela población originaria, constituyen grandes éxitos para la administración Trump y le ganan el apoyo de una buena parte de la oligarquía de su país. La campaña reforzada para conseguir imponer un gobierno títere en Venezuela y en Cuba prometen el control de los principales recursos energéticos (petróleo, Torio) que aún no están bajo su tutela (el litio y gas en Bolivia y México son los otros recursos que ya tiene en sus manos).

En paralelo, impone una agresiva agenda en medio oriente en un abierto apoyo a su socio en la región: el régimen sionista israelí. En ese escenario, ha puesto todos sus esfuerzos en conseguir el estrechamiento de relaciones entre algunos países árabes, como Emiratos Árabes Unidos y Bahrein, e Israel y no ha dudado en recurrir a las prácticas más sucias, dignas de un estafador de barrio, para conseguir el compromiso de algunos países de mover su embajada en Israel a Jerusalem. Como ejemplo, firmó acuerdos con Serbia e “intercaló” ese compromiso en los documentos que firmó el presidente de aquél país, quien se mostró sorprendido cuando Trump presumió haberlo conseguido. Sin lugar a dudas, este apoyo a la entidad sionista tiene el propósito de agenciarse el apoyo del muy influyente sionismo en su campaña electoral, buscando de paso recuperar también la influencia en aquella región del planeta. El abierto compromiso trumpista con el régimen sionista ha generado la petulante afirmación del también urgido de resultados Benjamin Netanyahu de que “no habrá estado palestino ni retorno de refugiados”.

Ante este panorama y la franca apuesta por Trump de los regímenes de nuestros países, cabe esperar una agudización de la guerra contra nuestros pueblos y la imposición a cualquier costo de los proyectos que el candidato republicano demanda a sus súbditos. A eso se debe el resurgimiento de las bandas paramilitares en la zona de interés del mal llamado Tren Maya, entre otras cosas. Es por ello muy importante mantener la unidad desde abajo y dar la batalla decidida por la defensa de la vida. Los meses que restan a este difícil año serán decisivos en esa lucha.

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