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Tomado de jornada

Fernando Camacho Servín

Periódico La Jornada
Domingo 23 de agosto de 2020, p. 13

Diversas organizaciones civiles y familiares de migrantes colocaron este sábado un antimonumento en Paseo de la Reforma para recordar a las 72 víctimas de la masacre de San Fernando, ocurrida hace 10 años, y a todas las demás personas que han sido desaparecidas o asesinadas en territorio mexicano al tratar de llegar a Estados Unidos.

Poco antes de las 11 de la mañana, un grupo de personas comenzó a cavar en una de las jardineras que se encuentran sobre Paseo de la Reforma –a la altura de la embajada de Estados Unidos, pero del otro lado de la avenida– para retirar un pequeño árbol y colocar en su lugar una escultura de metal con el número 72 y un signo de más, en referencia a todos los migrantes que han sido agredidos en México.

El monumento, de más de dos metros de altura, tiene escrita de un lado la frase «Migrar es un derecho humano», mientras del otro se puede leer «Nadie es ilegal en el mundo».

Luego de realizar una ceremonia religiosa, en la que los asistentes le pidieron perdón a los migrantes agredidos por «no estar a la altura de la necesidad» y no poderlos ayudar, los organizadores de la manifestación subrayaron que a 10 años de ocurrida la masacre no hay una sola persona detenida ni sentenciada por estos hechos violentos.

Ana Lorena Delgadillo, directora ejecutiva de la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho, enfatizó que el antimonumento colocado ayer honra la memoria de los migrantes asesinados en agosto de 2010 en San Fernando, Tamaulipas, pero también la de las víctimas de otros episodios de violaciones graves de derechos humanos en todo el país, las cuales permanecen en la impunidad.

La especialista recordó que muchas familias de las víctimas de la masacre de San Fernando siguen esperando el apoyo del gobierno de México para que los restos de sus familiares puedan ser debidamente exhumados, identificados y devueltos a sus lugares de origen.

Por su parte, Ana Enamorado, madre de Óscar Antonio López Enamorado, migrante salvadoreño desaparecido en México en 2010, lamentó que las autoridades del país no hayan hecho su trabajo de búsqueda de este joven y de miles de desplazados más que han sido atacados en su camino a Estados Unidos.

La mujer eñaló que los familiares de las víctimas de San Fernando confiaron en las promesas del presidente Andrés Manuel López Obrador de que no les iba a dar la espalda, pero denunció que la ayuda del mandatario no ha llegado y las agresiones contra los migrantes no se han detenido.

Por separado, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) rememoró a las víctimas de la matanza de San Fernando y afirmó que le da seguimiento al caso, al verificar el cumplimiento de la recomendación 80/2013, que en aquel año le envió a la extinta Procuraduría General de la República y el gobierno de Tamaulipas por aquel episodio.

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