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Tomado de jornada

Gabriela Rodríguez

Desde 2008 más de la mitad de la población del planeta vive en asentamientos urbanos; para dimensionar el cambio, hay que considerar que hace 100 años tan sólo 13 por ciento de la gente vivía en este tipo de asentamientos, los cuales para 2030 concentrarán a 80 por ciento del total de la población. No hay duda que las ciudades abren oportunidades, hoy contribuyen con cerca de 70 por ciento del PIB mundial, en ellas se impulsa el desarrollo social y el empleo, la innovación y el progreso industrial, facilitan la interacción social y la creatividad; pero paradójicamente, pueden ser territorios de inequidad socio-espacial, de desigualdad de oportunidades y expresión de las peores injusticias sociales; las ciudades se han convertido en depredadoras del medio ambiente; recientemente, hemos aprendido que también son espacios particularmente vulnerables a la expansión de los virus.

De acuerdo con el reporte del 28 de julio de la Secretaría de Salud de México, 95 por ciento del total de defunciones por Covid-19 han ocurrido en municipios pertenecientes al Sistema Urbano Nacional. Este sistema está conformado por 401 ciudades de más de 15 mil habitantes, donde se concentra 83 por ciento de la población nacional, 74 de ellas se consideran zonas metropolitanas (https:www.gob.mx./conapo/documentos/ sistema-urbano-nacional-2018), en las últimas habita 63 por ciento de la población.

En las zonas metropolitanas de México han muerto 44 personas por cada 100 mil habitantes, en la Ciudad de México la tasa es de 80 por cada 100 mil (7 mil 109 defunciones). En las ciudades se reportan 40 defunciones por cada 100 mil y, en contraste, ocurren 11 defunciones por cada 100 mil habitantes en el resto de los municipios.

Hay 15 ciudades de las zonas metropolitanas que registraron más de 500 defunciones: Valle de México (13 mil 408), Puebla-Tlaxcala (mil 755), Mexicali (mil 240), Toluca (mil 214), Tijuana (mil 166), Guadalajara (mil 79), Monterrey (934), Villahermosa (919), Veracruz (768), Acapulco (741), Culiacán (727), Cancún (687), Ciudad Juárez (642), Mérida (556) y León (527). También tienen números importantes: Hermosillo (480), Los Mochis (468), Ciudad Obregón (415), Cuernavaca (394) y Tuxtla Gutiérrez (375). Hay que comprender que, por su concentración demográfica y su densidad po-blacional, las cifras absolutas de defunciones más elevadas se presentan en grandes urbes. El Valle de México reúne a 30 por ciento del total de defunciones del país, toda vez que en esta zona vive 17 por ciento de la población nacional. También habría que considerar que en las capitales y en zonas metropolitanas se concentran el mayor número de servicios hospitalarios, que es el lugar a donde llegan más enfermos y donde se llevan a cabo la gran mayoría de los registros de defunciones.

Paralelamente a las zonas metropolitanas están otras ciudades con tasas muy altas de defunciones, cuya alta proporción se explica por el mayor peso que representan los fallecimientos cuando se trata de poblaciones reducidas, entre éstas se destacan 10: Teapa, Tabasco (88 defunciones, una tasa de 140 por cada 100 mil habitantes,), Mexicali (mil 240 muertes, tasa de 114); Nueva Italia de Ruiz, Michoacán (57 fallecimientos, tasa de 110.7), Guamúchil, Sinaloa (90 defunciones, tasa de 103.5), Villahermosa (919 muertes, tasa de 103.4), Zacatepec de Hidalgo, Morelos (39 fallecimientos, tasa de 99.6), Los Mochis, Sinaloa (468 defunciones, tasa de 97.4), San Juan Bautista Tuxtepec, Oaxaca (165 muertes, tasa de 96.7), Guasave, Sinaloa (304 defunciones, tasa de 96.1), y Coatzacoalcos (355 fallecimientos, tasa de 91.8. En municipios que no pertenecen al sistema urbano, hubo seis que superaron la tasa más alta de Teapa, sin embargo, todos ellos presentan un número muy reducido de defunciones, entre una y cuatro, pero al tener poblaciones pequeñas registran tasas elevadas.

La valoración de las defunciones del país no se sabrá sino hasta que la pandemia supere la fase crítica en la que nos encontramos como región continental, México tiene hoy una tasa de 35 muertes por Covid-19 por cada 100 mil habitantes, Brasil registra 42 por cada 100 mil y la tasa de los Estados Unidos es de 46.3.

Entre tantas lecciones que nos está danto esta crisis sanitaria, es claro que la especie humana es especialmente vulnerable en las grandes concentraciones urbanas, que la transmisión de los virus es muy difícil de combatir en espacios con grandes concentraciones de población y también en poblaciones muy reducidas. Es de esperar que esta pandemia nos obligue a humanizar el espacio y que pueda ser un punto de inflexión en la expansión de las ciudades.

* Secretaria General del Conapo

Twitter: @Gabrielarodr108

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