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Tomado de jornada

Sin control se autorizaron desarrollos inmobiliarios

Pobladores denuncian abusos, corrupción y engaños por defender su manantial

Josefina Quintero Morales

Periódico La Jornada
Miércoles 29 de julio de 2020, p. 29

El ojo de agua en San Bartolo Ameyalco aún dota a una comunidad originaria que ha vivido abusos, corrupción y engaños por la defensa de su manantial. La población creciente, el caudal sin fuerza y la escasa lluvia han provocado que el único poblado de la capital del país que cuenta con una fuente de abastecimiento propia enfrente escasez de agua potable, la cual se agudizó con la pandemia de Covid-19.

Abastecer los hogares del líquido es cada vez más complicado, debido al crecimiento de familias y la construcción de nuevos desarrollos inmobiliarios autorizados sin control por administraciones pasadas de Álvaro Obregón, denunciaron pobladores.

El acarreo de agua es una práctica añeja, recordaron los viejos del pueblo, quienes dejaron claro que toda proviene del manantial. «Primero se construyeron piletas en el centro, más tarde hidrantes y una red. En cada calle había llaves para que la gente tuviera más cerca el agua».

En la actualidad la obtienen por tandeo o mediante la «manipulación de válvulas», que en algunas calles está en manos de la alcaldía de Álvaro Obregón, pero en otras, como en Xaxalpa, el control es ciudadano.

También hay zonas donde el suministro resulta imposible y son abastecidas con pipas, lo que hace que el desabasto se prolongue varios días y los conflictos en la comunidad se acrecienten, además del costo, que anda entre mil 300 y 2 mil pesos por cisterna, comentó don Chema.

El manejo de la red hidráulica ha sido la gran disputa de los grupos que han intentado tener el control en San Bartolo Ameyalco, aseguró Rocío, habitante de Camino Viejo a Mixcoac. Recordó el enfrentamiento con la policía en 2014 por la construcción de una red que provendría del Cutzamala para dotar a las zonas donde no llega, «pero con mentiras y engaños enfrentaron al pueblo».

Según testimonios de vecinos, que pidieron omitir sus nombres, la responsable de esos hechos fue Silvia Zumaya, quien entonces manejaba a varios grupos y tenía un presunto acuerdo con piperos, para quienes la escasez en San Bartolo es un negocio redituable.

Ya poco se habla de aquella mujer, entonces identificada como la «cacique» del pueblo, pero la relacionan con los representantes de la subdelegación, a cargo de Víctor Saldívar, elegido en enero pasado en un proceso poco claro para los pobladores. El vínculo, al subdelegado, le ha restado toda credibilidad.

Ante la falta de representación, los habitantes buscan resolver los conflictos como pueden. El más reciente, la afectación de la válvula principal que los dejó sin agua por completo.

Desconfían de la autoridad

La falla se debió a la acumulación de desechos que impidió el funcionamiento del dispositivo del tanque Morelos, el cual se llena con agua del manantial y de ahí se distribuye al poblado.

Tras la reparación empezó a fluir el agua; no obstante, la semana pasada la calibración de válvulas seguía casa por casa, así como la escasez en la zona alta de Xaxalpa, donde los vecinos tienen el control de válvulas que, reconocen, es ilegal, pero no confían en la autoridad.

Daniel Salinas, vecino de Xaxalpa, señaló que la escasez es por falta de presión, porque una vez que sale del tanque Morelos, por gravedad recorre las tuberías para llegar a las tomas domiciliarias.

El también encargado de abrir y cerrar las válvulas explicó que a lo largo de la calle Xaxalpa habitan más de 400 familias, a quienes se les dota agua por tandeo. La calle, detalló, está dividida en tres secciones: alta, media y baja, y en este tramo se ubican tres válvulas que son manipuladas.

Sin embargo, reconoció que la zona de San Bartolo es la que tiene mayores problemas por la carencia del líquido, y por la cual hace más de una semana bloquearon la calzada al Desierto de los Leones.

«Nosotros, lo que hacemos cada día a las 12 es abrir una válvula y al mismo tiempo cerramos la siguiente, de esa forma se deja correr el agua, que por la misma fuerza de gravedad va de la parte baja a la media, pero el problema es que no llega a la alta por la baja presión», explicó el representante vecinal.

Justo en esta zona es donde las familias han implementado diferentes formas para el ahorro del agua e incluso recolectan lluvia, que utilizan para lavar la ropa, patios y el baño, pero en esta temporada «hasta la lluvia les falló «, porque no ha caído con intensidad.

Los vecinos manifestaron que han solicitado al Sistema de Aguas de la Ciudad de México y a la alcaldía de Álvaro Obregón una revisión de la red, además de adecuar las válvulas para permitir el paso de una corriente mayor que permita abastecer a las tres zonas en las que se dividió el tandeo en Xaxalpa; mientras, que siga el suministro de agua con pipas.

El abastecimiento de agua con pipas por la alcaldía se debe «corretear y disputar entre los vecinos, porque el que la pide la quiere toda», indicaron los piperos, quienes pese a tener una lista de distribución, a veces por la presión vecinal no logran cumplir ante el temor de agresiones.

Rosalba, vecina de la calle, prefiere seguir con el acarreo de agua del manantial, desconfía de la calidad de líquido que suministran las pipas que les ha enviado la alcaldía. Para los vecinos el manantial sería suficiente para el abastecimiento del poblado si se cumpliera el decreto, que todos mencionan, pero nadie ha visto, sólo tienen claro que a la letra dice: «primero el pueblo se abastece del agua de su manantial y lo que sobre se da a donde llegue».

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