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¡Nuestras demandas no son virtuales!

A las y los trabajadores mexicanos.
A la opinión pública.
Al Pueblo de México

Las condiciones actuales no podían ser más adversas. El desplome de la economía capitalista, que ya se venía venir, ahora se acompaña de una pandemia mortal que amenaza a la humanidad entera. Europa occidental está devastada, los Estados Unidos de rodillas y América Latina comienza a sentir los agresivos efectos de la expansión de ambas desgracias.

Impedidos para poder movilizarnos presencialmente, víctimas del paro forzoso impuesto por la contingencia sanitaria, privados de nuestras habituales formas de sobrevivencia, precarizados por tres décadas de neoliberalismo, ahora nos encontramos de frente a uno de los períodos históricos más críticos que haya vivido la clase trabajadora a nivel mundial, solo comparable con los funestos estragos de las dos guerras mundiales del siglo XX y la profunda depresión capitalista de 1929.

De la acelerada expansión mundial de la pandemia del Covid-19 saltamos a la parálisis temporal de la economía global que ha puesto en la calle a cerca de 200 millones de trabajadores de todo el mundo en solo tres meses. Son las clases populares y lo países más pobres quienes hoy por hoy recienten con más fuerza las consecuencias económicas y sociales de la doble crisis. Para los grandes centros financieros, las corporaciones multinacionales y las oligarquías locales su preocupación central está en cómo, sin sufrir quebranto alguno en sus negocios, se reactiva la economía capitalista lo antes posible y sin costo alguno que merme sus ganancias; mientras millones de trabajadores en el desempleo masivo carecen hasta de lo más mínimo para sobrevivir. Nuestro futuro pende de un hilo, si no somos capaces de poner a salvo nuestros intereses. Estamos obligados a luchar juntos, a cerrar filas y evitar a toda costa que todo el peso de la crisis sea puesto sobre nuestras espaldas y evitar que las confederaciones patronales y la derecha panista ligada al neoliberalismo más recalcitrante nos impongan su programa de reactivación económica para que todo siga igual o peor que antes.

Comenzando por reivindicar las justas demandas de las y los trabajadores de la salud quienes de manera heroica ocupan la primera línea de combate en la desigual batalla en contra del mortal Covid-19. Decimos desigual, porque los sucesivos gobiernos neoliberales en México lograron el desmantelamiento letal del sistema de salud pública del país. Ahora estamos pagando las consecuencias de los recortes presupuestales a las instituciones públicas de la salud, la privatización de este derecho social y la falta de incentivos económicos y profesionales para los trabajadores del sector. Hoy de manera emergente, el gobierno de AMLO intenta, contra reloj, remontar el desabasto de personal, materiales, equipos, medicamentos y protocolos para enfrentar la perniciosa fase tres de la contingencia. Es necesario ir a fondo, reorientar el presupuesto para fortalecer el sistema de salud pública inmediatamente y después de la emergencia. La Nueva Central de Trabajadores reconoce y respalda la labor de las y los trabajadores de la salud que día con día arriesgan su vida para salvar otras.

Por otro lado, hay sectores de la burguesía que vienen actuando al margen de la solidaridad y las disposiciones oficiales que intentan mitigar los efectos del paro forzoso. Hay un gran número de medianas y grandes empresas que no están respetando los lineamientos del Consejo General de Salud, poniendo en riesgo la salud y la vida de sus trabajadores. En el norte del país, las compañías maquiladoras, se rehúsan a cerrar sus plantas poniendo en riesgo la vida de cientos de miles de trabajadores y trabajadoras. Según cifras oficiales, tan sólo en Baja California, 620 empresas (el 68 por ciento) se niegan a dejar de producir, lo que pone en riesgo a más de 239 mil familias. Sin embargo, ha sido la organización obrera la que, una vez más, ha puesto un freno al abuso empresarial. Mediante paros de la producción se lograron cerrar varias fábricas y, aunque el número es muy menor comparado con las que se mantienen abiertas, estas acciones demuestran que la fuerza organizada de las y los trabajadores es capaz de revertir cualquier situación.

La NCT demanda la sanción inmediata a las empresas que violen las disposiciones del Consejo General de Salud y exige la solución inmediata de todos los conflictos laborales en curso. Así mismo, llama al gobierno a fortalecer y extender todas las medidas sanitarias y económicas que preserven la vida y salud de la clase trabajadora y garanticen el ingreso de los trabajadores formales e informales durante la contingencia. Llama a introducir cambios sustantivos en el modelo económico que abran paso al desarrollo de la economía social y solidaria, dignifiquen el trabajo y nos permitan rescatar la soberanía energética y alimentaría del país. Convoca a reconstruir el sistema de salud y educación pública con una amplia participación de los trabajadores del sector que frene y revierta sus procesos de mercantilización. La NCT rechaza cualquier Pacto o Acuerdo Nacional que subordine los intereses de los trabajadores al capital y le signifiquen mayores sufrimientos al pueblo de México. Planteamos la necesidad de convocar a una Convención Nacional Democrática de los Trabajadores que unifique al sindicalismo democrático e independiente y lo dote de un programa de acción que defienda los intereses de la clase trabajadora. Nos pronunciamos por la articulación internacional de las luchas de los trabajadores del mundo que hoy por hoy tienen vigencia en la defensa de sus intereses y el legítimo derecho a su emancipación. La crisis ha desnudado al sistema capitalista como un flagelo de la humanidad. Es tiempo de reemplazarlo, de construir otro mundo antes de que sea demasiado tarde. Justo por ello, la Nueva Central de Trabajadores reivindica la vigencia de los ideales libertarios de nuestros predecesores, de aquellos que forjaron con sangre, sudor y lágrimas el carácter combativo y clasista del Primero de Mayo. Demandamos:

• La solución urgente a las huelgas del STUACH y del SUTNOTIMEX.
• Suspensión inmediata de actividades no esenciales en aquellas empresas que siguen laborando y pago integro del salario a los trabajadores durante la emergencia. Ni un despido más.
• Solidaridad con las y los trabajadores de la salud: Por insumos e infraestructura suficientes para atender la emergencia, alto a las agresiones contra el personal del sector.
• Seguro de Desempleo Universal para los trabajadores del sector formal e informal.
• Abrogación de la reforma laboral del 2012 y las disposiciones que limitan el pago de salario integro en situaciones de contingencia o emergencia sanitaria.
• Campañas y acciones para atender y erradicar los casos de violencia de género. ¡Ni un feminicidio más!
• Restablecimiento de un sistema solidario de jubilaciones y pensiones.
• Control de precios de los productos de primera necesidad, medicinas y servicios públicos.
• Nacionalización y rescate cooperativista por sus trabajadores, de las empresas que cierren total o parcialmente. Apoyo y promoción del cooperativismo.
• Suspensión del pago de la deuda externa. No a un nuevo FOBAPROA.
• Suspensión de los Megaproyectos que atentan contra la autodeterminación de los pueblos y comunidades indígenas.
• Democratización urgente del mundo del trabajo para que las y los trabajadores protejan sus derechos por medio de representaciones auténticas
• Libertad sindical y respeto a la autonomía e independencia de las organizaciones sociales.

¡NO A LOS PACTOS PATRONALES QUE TERMINAN SACRIFICANDO A LA CLASE TRABAJADORA!
¡VIVA LA NUEVA CENTRAL DE TRABAJADORES!
“LA EMANCIPACIÓN DE LOS TRABAJADORES SERÁ OBRA DE LOS TRABAJADORES MISMOS”
Responsable de la Publicación: José Humberto Montes de Oca Luna.

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