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Tomado de jornada

Gloria Muñoz Ramírez

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, cumplió 70 años el 1º de diciembre y lo festejó en grande con un nivel de aprobación de 6 por ciento, en medio de la crisis social más importante en el país andino de las últimas décadas. Por octavo viernes consecutivo miles de chilenos tomaron las calles para exigir su renuncia, mientras él refuerza la represión y se dispone a actualizar sus artefactos con disuasivos acústicos, tintes para los carros hidrantes conocidos como guanacos y gas pimienta.

A las cacerolas y los silbatos, Piñera responderá con bombas de ruido capaces de romper el tímpano de los manifestantes. Ya los privó de un ojo (al menos a 300) y ahora va por los oídos. Pero, al menos por lo que se aprecia en las calles, no están dispuestos a retirarse antes que él.

Ya se sabía que a Piñera lo acompaña una clase política alejada de la población, pero lo que aprobaron los diputados y senadores esta semana los pone, a todos (con algunas honradas excepciones), del lado de la represión, incluyendo al Partido Comunista que se «abstuvo», que para el caso es lo mismo que aprobar la nueva ley que criminaliza la protesta social.

Motivo de cárcel será participar en paros laborales en actividades que interrumpan servicios públicos; la autodefensa frente a la represión policial; la interrupción del tránsito de personas o vehículos; y las tomas de terrenos y de edificios. Además de castigar la organización. Es decir, todo lo que viene ocurriendo desde el pasado 18 de octubre.

A la exigencia de una asamblea constituyente alejada de la simulación, Piñera continúa respondiendo con disparos, gases, torturas, violencia sexual, toletazos, agua con químicos, desnudamientos forzados y un largo etcétera de la barbarie. Las cifras que ofreció este viernes la CIDH son más que alarmantes: 26 muertos y 12 mil heridos.

Al domicilio del presidente Sebastián Piñera intentaron llegar el pasado 1º de diciembre miles de personas para «festejar» su cumpleaños. La represión no calmó el ánimo y al ritmo de Las mañanitas le cantaron desde Valparaíso: «Renuncia, weon, renuncia, mira Chile despertó. Ya no le tenemos miedo, a tu brutal represión».

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losylasdeabajo@yahoo.com,mx

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