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Tomado de jornada

Iván Restrepo

La semana pasada el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo ser partidario de que los estudiantes sean aceptados en las universidades y preparatorias del sector público sin realizar los exámenes de admisión ahora vigentes. Consideró que han sido durante décadas un mecanismo de exclusión. Y que «todos tienen que tener la oportunidad de estudiar e incluso si llegan con rezagos, que haya un periodo de actualización, de mejora educativa… es mil veces mejor tener a un joven estudiando que en la calle… la educación no es un privilegio, es un derecho del pueblo».

Varios rectores señalaron que no es viable eliminar dichos exámenes, pues la demanda de ingreso superaría la capacidad de recepción de alumnos. El rector Enrique Graue, concuerda en que se necesita ampliar la matrícula en las instituciones de educación superior. Pero que no es factible eliminar los actuales sistemas de admisión en la máxima casa de estudios del país, pues cada año buscan ingresar a ella más de 500 mil jóvenes, y la institución no tiene la capacidad para admitir a todos.

Jaime Valls Esponda, secretario de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies), destacó que «cuando los jóvenes no tienen las capacidades para estudiar, se inicia el proceso de deserción y eso también es frustrante para ellos, como ocurre en otros países».

López Obrador reiteró y explicó su propuesta y su plan para crear 100 universidades públicas gratuitas y así revertir el rezago existente en la educación superior. Lo hizo ante invitados de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que tuvo una reunión en México. Dijo que los últimos 30 años se dejó de invertir en la educación pública y por eso no hay cupo para todos y se rechazan 300 mil jóvenes cada año en las universidades del Estado.

Seguramente el Presidente ya sabe lo que fiscalmente costará establecer esos 100 nuevos centros del saber; las ciudades donde estarán ubicadas y las instalaciones para albergar a los alumnos. Las carreras que se impartirán y los equipos de alta especialidad indispensables en algunas; el profesorado calificado y el personal administrativo idóneo para su exitoso funcionamiento y no ser universidades de cuarta categoría; los estudios de mercado que demuestren que, al terminar su carrera, los egresados tendrán empleo. ¿Habrá sindicatos manejados caciquilmente?

Lo del empleo preocupa por la realidad que hoy viven miles de jóvenes profesionistas: están desocupados. Eso ocurre en el área que mejor conozco. Carecen de trabajo miles de agrónomos, biólogos, economistas agrícolas, botánicos, limnológos, especialistas en ambiente y los recursos naturales. Para sobrevivir se ocupan en variados oficios: desde taxistas hasta vendedores de seguros o en el comercio informal. Las dependencias oficiales tienen datos sobre esa triste realidad. Y no ejercen la profesión para la cual estudiaron porque el sector público carece de recursos para utilizarlos y el empresarial se nutre de los egresados de universidades privadas. Además, en el actual sexenio la austeridad dejó sin trabajo a miles. Sumemos los que salieron mal preparados para el desempeño de su especialidad.

En contraste faltan especialistas para laborar en las áreas naturales protegidas o vigilar el estricto cumplimiento de la ley en la zona marítima federal terrestre; combatir la contaminación que genera la industria, el comercio y los servicios; garantizar la calidad del agua que se consume en las ciudades e impedir que las 300 cuencas hidrográficas del país sean basurero de centros urbanos y los sectores productivos; evitar el uso indiscriminado de los plaguicidas, y combatir el calentamiento global. Agrego los egresados con empleo público que no reciben los salarios que merecen.

Mientras el Presidente cumple su promesa de crear 100 universidades, urge apoyar con más recursos a las existentes y elevar el nivel académico de varias; acabar con el manejo caciquil en más de una y transparentar el uso de los recursos que reciben del Estado para que nunca más haya otra estafa maestra.

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