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Tomado de jornada

Proyecto en Tehuantepec es neoliberal, denuncian

Susana González G.

Periódico La Jornada
Jueves 25 de abril de 2019, p. 18

Con el Proyecto Transístmico para unir por ferrocarril los puertos de Salina Cruz, en Oaxaca, y Coatzacoalcos, en Veracruz, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador pretende «convertir al istmo de Tehuantepec en la nueva frontera maquiladora con América Central», advirtió Carlos Beas, coordinador de la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo, la cual desde hace 34 años trabaja en 12 municipios de la región.

El mandatario sólo revive con otro nombre un plan que no pudieron poner en marcha los gobiernos neoliberales, a los que critica, y que beneficia a empresas trasnacionales manufactureras, de energía e incluso mineras, aseveró Beas, entrevistado por este diario.

La afectación ambiental y a las comunidades indígenas «no será solamente en las zonas aledañas al ferrocarril, ya que también se prevé el desarrollo de gasoductos, tendidos eléctricos, así como de empresas mineras, entre ellas Grupo México, que está muy interesado en el proyecto, igual que otra compañía canadiense, ya que en el Istmo hay oro, azufre, plata y en la vecina sierra de Oaxaca, en Santa María Zaniza, se encuentra el mayor yacimiento de hierro de América Latina».

Fuera de que «se utiliza un discurso diferente para engañar a las comunidades», Baes consideró que no existe ninguna diferencia entre las Zonas Económicas Especiales (ZEE) lanzadas por el gobierno de Enrique Peña Nieto y la zona libre con seis parques industriales, anunciada por Rafael Marín Mollinedo, responsable del Programa para el Desarrollo del Istmo de Tehuantepec.

“El proyecto está disfrazado de desarrollo regional, pero al final sólo servirá para utilizar territorio y mano de obra para intereses de grandes empresas y va a generar más violencia, inseguridad, despojos y mucha pobreza… Sólo se pretende impulsar un proyecto maquilador, donde en el mejor de los casos los pueblos serán arrendatarios de sus tierras, nada más. A la población no se le ha informado en realidad sobre el tren, la zona libre o las maquiladoras. El proyecto tendrá impacto sobre medio ambiente, derechos indígenas y, lo remarco, sobre soberanía nacional.”

En todo el Istmo existen más de 800 comunidades indígenas, pero Baes refutó que avalen el proyecto, contrario a lo que el Presidente y sus funcionarios presumen por los resultados de la consulta indígena realizada a finales de marzo. Fue «una simulación» con la que López Obrador quiere imponer el corredor y evitar amparos, además de que criticó que ni siquiera se aplicó en los municipios cercanos al paso del tren, en otros fue suspendida por decisión de la población y, en cambio, se realizó en comunidades alejadas hasta en 80 kilómetros del trazo del corredor.

«No hay tal aprobación ni del ferrocarril, ni de los puertos ni todo lo que los acompaña para convertir al istmo de Tehuantepec en una nueva Ciudad Juárez . Ya se ha expresado el rechazo al proyecto. La oposición va creciendo a medida que se conoce más y se va a manifestar de diferentes maneras en las comunidades que serán afectadas directamente». Adelantó que 40 organizaciones de derechos humanos y ecológicos, harán un pronunciamiento al respecto este jueves en Juchitán y Coatzacoalcos, de manera paralela.

Advirtió que el gobierno federal enfrenta el riesgo de repetir el rompimiento con comunidades indígenas, como ya ocurrió con los campesinos de Huexca, Morelos, que se han opuesto a la termoeléctrica y a quienes el Presidente «ya dio trato de conservadores, cuando en realidad han luchado contra proyectos neoliberales en la zona».

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