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Tomado de jornada

«No hay voluntad», acusan

El sábado detuvieron a más personas de las que han liberado por protestar, indican medios de Nicaragua
Afp, Notimex y Sputnik

Periódico La Jornada
Lunes 18 de marzo de 2019, p. 22

Managua. La oposición de Nicaragua puso en duda este domingo la continuidad de las negociaciones con el gobierno para buscar una salida pacífica a la crisis tras la jornada del sábado, en la que la policía recurrió a la violencia para impedir una manifestación convocada por la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB, que congrega 43 organizaciones civiles) que exigía la liberación de todos los presos por participar en protestas antigubernamentales.

La policía nacional de Nicaragua anunció la liberación de 107 detenidos el sábado «por violentar el orden público», tras la mediación del nuncio apostólico Waldemar Sommertag, pero medios locales como La Prensa reportaron que en total fueron detenidas 164 personas, «más de las que ha excarcelado desde el pasado 27 de febrero», que son 162.

«Creemos que acciones como esa no contribuyen al proceso de negociación y ponen en riesgo cualquier intento de encontrar una salida a la crisis del país», declaró a la agencia de noticias Afp el delegado de la opositora Alianza Cívica por la Justicia y Democracia, Max Jérez.

La acción de la policía, que el sábado impidió con violencia la marcha opositora y arrestó a más de 150 personas, que luego liberó parcialmente, fue rechazada por distintos sectores dentro y fuera del país.

Periodistas nacionales e internacionales fueron agredidos mientras reportaban los incidentes.

El gobierno no se pronunció directamente sobre los hechos, aunque la policía, en un comunicado, dijo que «pese a las advertencias» sobre una actividad no autorizada salieron grupos de personas que violentaron el orden público.

El Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos condenaron la «represión policial» a los manifestantes.

Tras los hechos de violencia, la alianza cívica analizaba este domingo la posición que asumirá para la continuidad de las negociaciones. Aunque con algunos matices, sus miembros creen que el diálogo es la única salida a la grave situación que vive Nicaragua.

El jefe de la delegación opositora, Carlos Tunnerman, opinó que la forma en que se impidió la protesta del sábado es una muestra de que «no existe voluntad» del presidente Daniel Ortega para resolver los problemas por medios pacíficos.

«Vamos a reflexionar y a tomar una decisión; estoy de acuerdo en continuar el diálogo, no sé si hay que tomarse una pausa, pero es la única salida para una crisis como la de Nicaragua», afirmó Mario Arana, también delegado de la alianza.

El gobierno hace muchos esfuerzos que no contribuyen al proceso de negociación, afirmó a su vez Jérez, aunque consideró que el diálogo es «necesario y urgente» porque la crisis en el país es «insostenible» por más tiempo.

La represión a manifestantes ocurre dos días después de que el gobierno de Ortega y la alianza cívica retornaran a la mesa de negociación, con la presencia de Sommertag y del enviado especial de la OEA, Luis Rosadilla.

Ambas partes acordaron reanudar el diálogo, interrumpido por la alianza el 11 de marzo, a cambio de liberación de «un grupo apreciable» de personas detenidas durante las protestas antigubernamentales.

El pasado viernes, el Ministerio de Gobernación excarceló a 50 opositores que se encontraban detenidos por delitos contra la seguridad pública. Otro centenar de presos fueron puestos en arresto domiciliar antes del inicio de las conversaciones.

Nicaragua vive una crisis política y social desde mediados de abril pasado, cuando una reforma al sistema del Seguro Social desató violentas protestas contra la administración de Ortega que han dejado 325 muertos, más de 700 presos y miles de exiliados.

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