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Tomado de siempre

Entrevista a Raúl Romero Gallardo | Académico UNAM

Raúl Romero Gallardo, académico de la UNAM, advierte que el asesinato de Samir Flores es la primera gran derrota pública de Andrés Manuel López Obrador ante su primera oposición de izquierda real, pues aun cuando gana la consulta, moral y mediáticamente ha quedado evidenciado que este gobierno continuará con la línea del despojo y de los proyectos que van en contra de los recursos naturales, “es parte de una batalla que estará presente a lo largo del sexenio”.

“Es la continuidad de una confrontación entre Andrés Manuel y los pueblos originarios, parte del enfrentamiento que se dio con los pueblos indígenas organizados en torno al zapatismo, del que se está desatando contra los pueblos mayas que se oponen al tren Maya, o la que hay con los pueblos de Oaxaca que se resisten a las eólicas”.

El especialista en movimientos sociales dice que con estos hechos queda al descubierto la primera grieta entre los pueblos indígenas y el gobierno de la cuarta transformación, lo cual es una buena noticia pues es fundamental que desde la izquierda se rompa con la falsa hegemonía, “con ese discurso totalizante que en los hechos dice: a la izquierda de mí, nadie; a la derecha de mí, todos; pues en eso se resume lo que Andrés Manuel quiso dejar claro cuando les dijo: ‘Escuchen, radicales de izquierda, que para mí no son más que conservadores’ ”.

Afirma que hoy los pueblos originarios se presentan como una oposición que ha salido a decir que sí hay una izquierda anticapitalista que efectivamente es mas radical y buscará los problemas de raíz, que va a cuestionar todas las decisiones que apunten a la continuidad neoliberal y que se movilizará cada que haya asesinatos y crímenes contra sus integrantes y contra otros sectores de la sociedad, “se convertirá en una especie de conciencia moral que alzará la voz para decir qué es lo que le hace falta al país”.

“Será un sector, un sujeto socio político clave en las confrontaciones con el nuevo gobierno, con la cuarta transformación. La resistencia que hemos visto en los últimos días es la primera de una larga serie de confrontaciones que estarán presentes a lo largo del sexenio y que marcarán la agenda política nacional”.

La continuidad de sexenios anteriores

Romero Gallardo indica que el asesinato del activista Samir Flores desafortunadamente se enmarca en un contexto de violencia estatal contra defensores de derechos humanos y contra periodistas, que comenzó durante la administración del presidente Felipe Calderón y que se pensaba que iba a terminar con la llegada a la presidencia de Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, señala, que con el asesinato de Samir Flores quedan claros varios puntos, en primer lugar que la línea de violencia criminal estatal contra los líderes territoriales, contra los defensores de los derechos humanos y contra los periodistas va a continuar y que además se entrelaza con la desgracia de los sexenios pasados.

Recuerda que en el asesinato del activista se engloba a los tres sujetos vulnerables en un solo crimen, lo que lo hace más lamentable pues Flores, además de un líder comunitario, era un defensor de derechos humanos que representaba la defensa del territorio y que al mismo tiempo era un periodista que a través de la radio se comunicaba con la gente de su comunidad.

“Proyecto contaminante que pondrá en riesgo no solo los ecosistemas, sino también vida humana y vivienda de muchos pueblos, que demuestra la insensibilidad de Obrador y que además está manchada con la sangre del asesinato de Samir”.

En segundo lugar, señala que el asesinato se da en medio de un clima de descalificación el cual ha sido generado tanto por el presidente López Obrador y su grupo más cercano tanto en redes sociales como en el estado de Morelos, al referirse a los opositores a la termoeléctrica como “radicales de izquierda que no son mas que conservadores, ahí se puede observar una violencia discursiva narrativa que polariza el clima de violencia y que se traduce directamente en el asesinato”.

“Aunque no se puede asegurar que el gobierno federal se encuentre relacionado con el asesinato de Samir, por un lado, es claro que existe un vínculo directo ante la exacerbación del clima de violencia, y por otro lado es innegable que tanto el gobierno federal, como el gobierno del estado son los responsables de la seguridad de todas las personas. Entonces por acción y por omisión hay una responsabilidad por parte de los gobiernos estatal y federal en el asesinato del líder comunitario”.

Obrador atenta contra su propia palabra

Al hablar sobre el Proyecto Integral Morelos (PIM), Romero Gallardo reitera que aun cuando es un proyecto lanzado por Felipe Calderón y retomado por Enrique Peña Nieto, no se logró construir ante la resistencia de los pueblos, sobre todo por la parte del último tramo del acueducto; y que finalmente pese a lo que había prometido, retoma ahora el presidente Andrés Manuel López Obrador, lo que deja ver que no solo hay una continuidad en el tema de la violencia, sino también en el tema de proyectos que no son viables.

Recuerda que el Proyecto Integral de Morelos consiste en dos centrales termoeléctricas, las cuales serán alimentadas por gas a través de un gasoducto de aproximadamente 150 kilómetros que atravesaría Tlaxcala, Puebla y Morelos, y por agua mediante un acueducto desde Cuautla, con una longitud de alrededor de 10 kilómetros.

El problema, dice, es que diversos estudios han advertido que el hecho de pasar el gasoducto por zonas volcánicas y sísmicas es altamente riesgoso; además de que en el agua al ser expuesta a altas temperaturas pierde nutrientes, lo que hace clasificarla como agua muerta, “por esta razón este tipo de proyectos han sido en otros lugares del mundo prácticamente prohibidos por sus altos grados de contaminación”.

Sin dejar a un lado los inconvenientes técnicos, Romero Gallardo considera que lo peor de todo es que con la decisión del gobierno de seguir el proyecto, López Obrador falta a su propia palabra, pues por lo menos en dos ocasiones en distintos municipios del estado de Morelos, aseguró que era algo con lo que no estaba de acuerdo, “así fue a buscar los votos a distintas comunidades, hay videos en los que se comprometió a no continuar con este proyecto”.

“Sin embrago, sorpresivamente se desdice completamente de sus palabras y lo impulsa. En un lapso de apenas dos semanas lanza una consulta que no cumple con la normatividad técnica, jurídica, política, ni moral, pues no cumple con los requisitos para consultar a los pueblos originarios, pues eso implicaría consultarlos en sus lenguas, en sus tiempos, en sus formas, siguiendo sus procedimientos. No fue una consulta de buena fe pues se utiliza todo el aparato del gobierno federal, estatal y municipal, pero también de Morena para impulsar una decisión ya tomada desde presidencia”.

En pocas palabras, con este proyecto queda de manifiesto que López Obrador traicionó su propia palabra, llevó a cabo una consulta que se encuentra muy alejada de la normatividad, “una simulación, una puesta en escena, una suerte de performance democrático para legitimar una decisión tomada, aun cuando es proyecto contaminante que pondrá en riesgo no solo los ecosistemas, sino también vida humana y vivienda de muchos pueblos, que demuestra la insensibilidad de Obrador y que además está manchada con la sangre del asesinato de Samir”.

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