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Tomado de jornada

Gloria Muñoz Ramírez

En la colonia Roma, Ciudad de México, tan de moda en estos tiempos, el Estado mexicano mantuvo una de las sedes clandestinas de detención, tortura y desaparición forzada que imperaron en las décadas de los 70 y 80. Dentro de un edificio blanco que hoy alberga una oficina federal de derechos humanos, fueron encerrados y vejados cientos de luchadores sociales que tuvieron la desgracia de caer en manos del policía Miguel Nazar Haro, a cargo de la Dirección Federal de Seguridad y creador del grupo paramilitar conocido como Brigada Blanca.

El exterminio de militantes y luchadores sociales era la consigna, y lo sigue siendo en muchas regiones de México, como lo constata la reciente desaparición de la defensora Obtilia Eugenio Manuel y su acompañante Hilario Cornelio, de la Organización de Pueblos Indígenas Me’Paah, previamente amenazados por el crimen organizado; que se suma a las desapariciones, también este año, de defensores indígenas de Oaxaca, y a las de decenas de miles de desaparecidos en la última década.

Pero en esta ocasión nos referimos al periodo conocido como Guerra Sucia, implementada para borrar del mapa a todo opositor al autoritarismo priísta. Luis Echeverría Álvarez, Fernando Gutiérrez Barrios, Luis de la Barreda Moreno, Mario Arturo Acosta Chaparro y Miguel Nazar Haro son sólo algunos de los nombres de la ignominia. Y, para no olvidar, este 14 de febrero un grupo de activistas colocó una placa justo frente al ex centro clandestino de detención y tortura de la colonia Roma.

Horas después de la acción de reivindicación de la memoria, la placa realizada con seis mosaicos fue rota y arrancados sus cimientos, sin que hasta el momento se conozca el origen de la agresión, lo que pone en evidencia que la oscuridad no es cosa del pasado y que una confrontación pública puede despertar fantasmas.

«Los torturadores y represores, los cómplices y ejecutores, siguen impunes y nuestro señalamiento memorioso resulta intolerable para ellos», señalaron activistas y colectivos en una carta de protesta en la que se exigen respuestas y garantías de permanencia del símbolo que subraya la leyenda: Memoria, verdad y justicia.

Ni ayer ni hoy, ni perdón ni olvido.

www.desinformemonos.org

losylasdeabajo@yahoo.com.mx

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