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Tomado de resumenlatinoamericano

Resumen Latinoamericano*, 21 de noviembre de 2018

Ante los avances en el proyecto del llamado “Tren Maya” que atravesará la península de Quintana Roo, y la consulta ciudadana propuesta por el futuro presidente mexicano López Obrador -la cual incluye esa obra entre los ítems a evaluar-, organizaciones indígenas y especialistas del ámbito académico dirigieron sendas cartas al próximo mandatario expresando su rechazo.
“No queremos ser Cancún”: indígenas rechazan consulta y proyecto de Tren Maya

Por Claudia Ramos

Comunidades indígenas de la Península de Yucatán desaprobaron hoy el proyecto de Tren Maya del presidente electo y rechazaron cualquier resultado que se obtenga de la consulta que se realizará 24 y 25 de noviembre.

En un pronunciamiento conjunto, expresaron su “desagrado” por considerar que “ninguna persona fuera de la Península de Yucatán” puede “decidir lo que se puede hacer o dejar de hacer” en sus territorios y llamaron al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, a que se prohiba de forma “total y absoluta” antes y después del 1 de diciembre cualquier tipo de subasta, autorización, permiso de cambio de uso del suelo o licencia para el establecimiento del proyecto de servicios, sin haber obtenido primero el consentimiento de los pueblos indígenas por los que pasaría el proyecto.

“Desde la pasada administración hemos estado expectantes con respecto al megaproyecto Tren Maya, lo hemos seguido puntualmente y desde que se inició a hablar del mismo estamos atentos a su desarrollo. Manifestamos que desde ese momento lo desaprobamos y nos desagrada por cuanto que violentaba los derechos indígenas de los que somos sujetos y que están consagrados en nuestra Constitución Política. Esperábamos que con el cambio de administración nosotros, las comunidades indígenas, fuéramos visibles para la Federación y reconsiderara las formas para intentar poner en marcha el megaproyecto Tren Maya, pero con desagrado nos percatamos de que en esta nueva administración la historia no cambiará y la esperada justicia no llegará a los pueblos indígenas de México.

“Con respecto a la llamada consulta, desde este momento rechazamos cualquier resultado que la misma tenga ya sea a favor o en contra. No es permisible que nadie, ninguna persona fuera de la Península de Yucatán pretenda decidir lo que se puede hacer o dejar de hacer en nuestros territorios, así como nosotros jamás intentaremos decidir lo que se hará con sus bienes, derechos y posesiones”, expresan.

Las comunidades que firman el documento se encuentran representadas en las organizaciones Coordinación “Unir Fuerzas para la Defensa del Territorio”, Prodiversa A. C., Red de Productores de Servicios Ambientales Ya’ax Sot’ Ot’ Yook’ol Kaab A. C., Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes, Muuch Kambal A. C., Consejo Indígena de Atasta, Cladem Yucatán, Movimiento de Resistencia Civil, Candelraria Campeche, Sociedad Cooperativa Turística Repobladores de Chiquila y Ejido de Conhuas en Calakmul.

En su pronunciamiento, explican que se oponen al proyecto porque este ya cuenta con “presupuestos, licitaciones, trazos y hasta fecha de inicio” y nadie les ha consultado “absolutamente nada”.

“La única información que tenemos es lo que los noticieros han transmitido y las filtraciones que nos han llegado. De manera oficial no hay autoridad alguna que se haya sentado a dialogar con nosotros a pesar de que la obra física pretenden asentarla en nuestro territorios; ni hablar de buena fe, esta no existe, todo se ha llevado a nuestras espaldas, y para estar en condiciones de que sea culturalmente adecuada en primer término quisiéramos que cualquier decisión que se pretenda tomar sea en presencia de nuestras representaciones y en nuestros territorios”.

Las comunidades enfatizan que no se oponen al progreso, sino a la certeza de que el megaproyecto no les dejará beneficios ni desarrollo regional.

“No está planeado para nosotros la gente común, es un proyecto turístico que sólo beneficiará a los pudientes y a los extranjeros; nosotros los dueños de las tierras sólo lo veremos pasar puesto que las estaciones no están contempladas en la mayoría de nuestros pueblos y sólo están considerados puntos de interés turístico que ya han sido copados por los grandes capitales; a nuestras comunidades sólo nos tocará cargar con la parte perniciosa del proyecto. Esa situación ya la sufren las comunidades por donde circula el Tren Chepe y en su caso el desarrollo aún sigue pendiente, no queremos lo mismo para nosotros y nuestros hijos”.

Advierten que tomarán “las acciones que sean necesarias” para que sus derechos se cumplan y llamaron al presidente electo a considerarlos como sujetos de derechos colectivos y a utilizar las consultas como un mecanismo para acopiar y acercar información para tomar decisiones informadas sobre esa base, no como “una simple encuesta” para aceptar o rechazar el megaproyecto.

También le piden respetar los principios rectores que rigen la consulta previa, libre, informada, de buena fe y culturalmente adecuada de los pueblos indígenas, como lo establece la ley. “Rechazamos y repudiamos todo intento o simulación de consulta indígena a nuestros pueblos, meramente como requisitos para la obtención de nuestro consentimiento para la instalación del tren maya que se pretende”, se indica en el documento.

Las comunidades piden asimismo que la Manifestación de Impacto Ambiental y la Evaluación de Impacto Ambiental la elabore un organismo independiente de la empresa que se encargue del mismo megaproyecto, y del gobierno; que cuente de garantes con una misión de observación como la oficina del Alto Comisionado de la ONU, CNDH o CIDH, y que dicha manifestación cuente con una proyección a 40 años.

Rechazan también cualquier tipo de diagnóstico de tipo forestal o faunístico sin la participación de las comunidades indígenas y menos si con ello “se pretende justificar las afectaciones y destrucción de la selva”, así como la intención de construir o establecer ciudades en el municipio de Calakmul por considerar que ello “descompondría a las comunidades indígenas e impactaría a todo el estado de Campeche y a la Peninsula”.

Piden el establecimiento de mesas de trabajo por entidad y una mesa en la que se encuentren los tres estados de la Península de Yucatán, con el objetivo de garantizar el cumplimento de sus derechos territoriales y la facilitación económica y logística del estado para la realización de un “Plan Regional del Buen vivir Maya”. Dicho plan debe emanar de mesas de trabajo comunitarias, estatales y regionales como una propuesta de los Pueblos Indígenas Mayas, poniendo a discusión los planes de desarrollo que se pretenden implementar en sus territorios, enfatizan.

Hasta el momento, advierten, el tren proyecto de Tren Maya “no tiene nada de maya, ni de beneficio a la población maya. No queremos ser un Cancún o Rivera Maya, donde las cadenas hoteleras, de transporte de restaurantes son los únicos beneficiarios”.

Académic@s piden cancelar consulta y escuchar a los pueblos
Por medio de una carta especialistas, académicos, ambientalistas, científicos y organizaciones solicitan al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, no llevar a cabo la consulta sobre el Tren Maya y el Corredor Comercial Ferroviario del Istmo de Tehuantepec, principalmente por el daño ecológico que ambos megaproyectos pueden ocasionar.

La carta, firmada por al menos un centenar de expertos y decenas de organizaciones, solicita al presidente electo a cancelar la consulta y realizar los estudios de impacto ambiental requeridos, así como escuchar a los pueblos indígenas antes de iniciar cualquier obra.

Los firmantes se dicen preocupados ante el inminente inicio de las obras, toda vez que las entidades seleccionadas para los proyectos cuentan con “sitios de alta biodiversidad que deben preservarse bajo los más estrictos estándares internacionales y reconociendo los saberes de los pueblos originarios”.

Argumentan que es preocupante que el Tren Maya y el Corredor Comercial y Ferroviario del Istmo de Tehuantepec, sean megaproyectos con características similares a las de otros como el Plan Puebla Panamá, localizado entre ecosistemas frágiles sin importar el daño ambiental, y que tienen fines esencialmente mercantiles.

Plantean que ambos proyectos no pueden iniciarse sin un estudio previo y amplio de los impactos ecológicos, culturales y al patrimonio arqueológico, “del que según evidencias, hay posibles vestigios cubiertos por selva, de la misma importancia de lo que está a la vista”.

Para la realización de estos estudios solicitan la intervención, entre otras dependencias, de: la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat); el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático; la Comisión Nacional del Agua (Conagua); el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).

Además de esto solicitan “no pasar por alto el principio de la consulta previa, libre e informada de las comunidades indígenas locales afectadas” plasmado en el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Los expertos señalan que la opinión de las comunidades indígenas no puede ser sustituida por una “consulta nacional” la cual además “tendría que realizarse de manera transparente y bajo la observación de una comisión sin conflicto de interés”.

Resaltan la reciente decisión del presidente electo de cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco pero subrayan que precisamente por ello el presidente electo tiene “la posibilidad de demostrar que se puede y se debe proceder de otra manera”.

“Venimos de treinta años de regímenes que han impuesto megaproyectos en el país sin que se hagan los estudios necesarios con la seriedad que cada caso amerita (…) Esto ha traído graves consecuencias para México; hoy el país está devastado”, se lee en el texto.

Sostienen que “será un signo de verdadero cambio”, que proyectos como el Tren Maya o el Corredor Comercial y Ferroviario del Istmo de Tehuantepec, se planteen con otro enfoque y de otra manera.

Para ello invitan al presidente electo, a que además de tomar en cuenta el trabajo de las dependencias, se acerque a quienes por años se han dedicado al estudio de estas regiones y temas, así como escuchar a los pueblos y respetar su libre autodeterminación.

“Hay muchos caminos para lograr la justicia social y un desarrollo armónico con la naturaleza (…) Le ofrecemos a usted nuestros conocimientos y trabajo para explorar esos caminos, y lograr por consenso proyectos que realmente transformen a México y sean un ejemplo para el mundo”, finalizan.

La carta está firmada por alrededor de 100 especialistas, académicos y ambientalistas, además de decenas de organizaciones y fue dirigida al presidente electo. Entre otras personas se encuentran los nombres del Dr. Sergio Aguayo Quesada, del Colegio de México y el escritor Juan Villoro así como organizaciones como Greenpeace México, A. C.

Esta carta se suma al rechazo de las comunidades indígenas de la Península de Yucatán, que hace unos días desaprobaron el proyecto del Tren Maya y rechazaron cualquier resultado que se obtenga de la consulta que se realizará 24 y 25 de noviembre.

Los habitantes de estas comunidades consideran que “ninguna persona fuera de la Península de Yucatán” puede “decidir lo que se puede hacer o dejar de hacer”, por lo que solicitaron a López Obrador que prohíba de forma “total y absoluta” cualquier tipo de subasta, autorización, permiso de cambio de uso del suelo o licencia para el establecimiento del proyecto de servicios, sin haber obtenido primero el consentimiento de los pueblos indígenas.

Estas manifestaciones de rechazo se da dentro del contexto en el que delegados e integrantes de 43 comunidades mayas de la Península de Yucatán se manifestaron en Mérida por el despojo de territorios del que han sido víctimas durante años a causa de proyectos de desarrollo, como los propuestos por López Obrador.

Los habitantes de las comunidades mayas piden “a todos los gobiernos” que dejen de tomar decisiones que les afectan sin consultarles, y para notificarles cómo quieren vivir.

La consulta sobre el Tren Maya y otros 9 proyectos se llevará a cabo el próximo 24 y 25 de noviembre incluirá 10 preguntas y se espera la participación de al menos un millón de personas, se instalarán mil 102 casillas.

* Fuente: ANIMAL POLÍTICO

“Tren no es maya ni beneficiará a la península”

Reproducimos informe de Aristegui TV

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