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Tomado de jornada

Luis Hernández Navarro

Ponciano Gómez Gómez arrasó en las elecciones municipales de San Juan Chamula, Chiapas. Obtuvo más de 46 por ciento de los votos. Fue postulado por la coalición Juntos Haremos Historia.

Chamula fue, durante muchos años, un granero electoral del Partido Revolucionario Institucional. Tanto así que, ataviado con el traje típico tsotsil, José Antonio Meade inició su precampaña electoral en ese municipio. Hasta 2015, siempre triunfó allí ese partido. Sin embargo, ese año, el cacicazgo que controla el poder local, se inclinó por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), y el gobierno estatal se encargó de que ganara con el apoyo de cuantiosos recursos económicos.

Ponciano Gómez se hizo de la candidatura de la coalición en contra de los militantes de Morena en Chamula. Una asamblea nombró primero a Marcos Shilón Gómez como el abanderado de ese partido a la alcaldía. Sin embargo, el presidente estatal de Morena, José Antonio Aguilar Castillejos, le arrebató la nominación y registró en su lugar a Ponciano. Aguilar tiene una orden de aprehensión en su contra, por ejercicio ilegal del servicio público, peculado y asociación delictuosa.

El futuro alcalde de Chamula forma parte del cacicazgo local. Y mantiene una estrecha relación con Eduardo Ramírez Aguilar, el próximo senador de Morena por Chiapas, que también ganó los comicios. Ramírez Aguilar es un personaje con mucha fuerza política. Como integrante del PVEM durante el sexenio de Manuel Velasco, fue secretario de gobierno y diputado local, y saltó a Morena cuando Aurelio Nuño impuso a Roberto Albores como candidato a gobernador del PRI, destrozando la alianza con los verdes. Su compañera de fórmula en el Senado es Sasil de León Villard, también antigua militante verde, secretaria del Desarrollo y Empoderamiento de la Mujer en la entidad.

El triunfo de Ponciano Gómez en Chamula, como el de los senadores Eduardo Ramírez y Sasil de León, y la mayoría de los 26 alcaldes de Morena en Chiapas no es producto exclusivo de la ola López Obrador (quien obtuvo allí más de un millón de votos). Juntos Haremos Historia ganó en la entidad porque sumó los sufragios de miles de ciudadanos deseosos de un cambio, con los provenientes de una operación electoral del gobierno estatal. En Chiapas hubo una alianza no pública entre el gobernador Manuel Velasco y Morena. No en balde, Velasco fue el primer gobernador en visitar y fotografiarse con el futuro presidente.

La inmensa mayoría de los cargos de elección popular que conquistó Morena no quedaron en manos de sus militantes históricos. Algunos, como San Cristóbal de las Casas y un par de municipios más, sí. Pero casi todos los demás fueron ocupados, como en el caso de Chamula, por personajes pertenecientes a la trama de poder del gobernador y de Ramírez. El Güero se volvió moreno.

En varias regiones del estado esos triunfos se obtuvieron recurriendo a las más rancias prácticas electorales. Así lo reporta un observador en la selva, donde no llega la prensa, en la casilla principal de San Quintín, donde el cuartel de la zona militar. “El Verde –informa– pagaba 500 pesos por voto, Morena también 500 pesos. Se les acabó el dinero y los que no alcanzaron no votaron. En otros poblados, 200 pesos Verde, 200 pesos Morena. En poblados partidistas, se organizaron y vendieron en paquete: 5 mil pesos por los votos del poblado entero. El que pagara ganaba el poblado. Morena y Verde pagaron en unos y otros. Quienes ofrecían y pagaban los 500 y 200 eran los mismos que cuidaban las casillas. Cuando los que recibieron los 200 se enteraron que en otros lados daban 500, taparon la salida para exigir que les completaran. Los representantes de casilla dijeron que les pagaban mil pesos por estar ahí. Mil de Morena, mil del Verde y en algunos lados de Vamos Chiapas. Mucho ojo: el PRI no tuvo representantes de casilla, ni se presentó a ofrecer paga, ni antes ni durante. Tanto Morena como Verde fueron los que ofrecieron y pagaron antes y después. Esto en los poblados donde hubo casillas”. Hubo movimientos semejantes en la zona de La Realidad.

Esa compra de votos en favor de Morena no significa que todos los sufragios por López Obrador o por su partido en Chiapas se obtuvieron por esa vía. Sufragaron por AMLO maestros democráticos, campesinos en lucha, indígenas, colonos y ciudadanos descontentos. Pero la alianza entre Morena y el velasquismo (y su uso faccioso de las instituciones gubernamentales) no es un hecho anecdótico, como no lo es, tampoco, la vocación suicida del equipo de José Antonio Meade, encabezado por Aurelio Nuño.

Lo sucedido en Chiapas no es excepción. En ocasiones, una pieza permite resolver el enigma de un rompecabezas. En todo el país la ola lopezobradorista fue alimentada por el priísmo descontento con la tecnoburocracia y por sectores panistas desplazados. Morena realizó una operación política eficaz para sumarlos. El apabullante triunfo que obtuvo es también resultado de esa capacidad de maniobra.

Twitter: @lhan55

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