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Red de Tlalpan de Apoyo al Concejo Indígena de Gobierno

Balance interno

Consideramos que los objetivos que el Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Concejo Indígena de Gobierno (CIG) se cumplieron parcialmente. Por un lado, está claro que no alcanzamos a juntar el número necesario de firmas para que el nombre de nuestra vocera, Marichuy, apareciera en la boleta electoral de este año. Pero por otro lado, la tarea de juntar las firmas nos permitió avanzar en la organización y en visibilizar el despojo, la muerte y la violencia que día tras día el capitalismo impone a todas y todos los de abajo, y al mismo tiempo dar a conocer a más gente las resistencias y rebeldías que, en respuesta, se construyen desde abajo contra el capitalismo. En este sentido, pensamos que la propuesta del CIG ha constituido una gran oportunidad para hacer énfasis en la necesidad de organizarnos y avanzar desde una perspectiva popular y democrática en la discusión de temas que no están en la agenda de ningún partido político, o que están, pero solamente desde el punto de vista del poder.

Ahora bien, las razones por las que los objetivos se cumplieron sólo parcialmente son de distintos tipos. Por ejemplo, están factores de orden ideológico. Como red identificamos que hay una considerable falta de identidad entre la población y un desinterés generalizado sobre las cuestiones políticas, en especial sobre aquellas que buscan una transformación real de la sociedad. La mayoría de las personas a las que nos acercamos consideraban que la política es un sinónimo de “partidos políticos” y, por lo tanto, de “corrupción”, “mentira” e “impunidad”. Asimismo, pudimos comprobar que buena parte de la gente tenía miedo de participar y de que su apoyo la comprometiera a algo más.

También tuvimos que enfrentarnos a expresiones racistas y clasistas, las cuales sabemos que imperan en la sociedad actual. Sin lugar a dudas, todos estos factores -los cuales dificultaron la recaudación de las firmas- son resultado del eficaz quehacer del sistema por medio de la enajenación mediática, la transculturación imperante, el control ejercido por medio del desempleo y los bajos salarios, el ambiente de terror por los cientos de miles de asesinatos y decenas de miles de desaparecidos, todo lo anterior y otras cosas más, auspiciados por el estado capitalista que padecemos. Por lo tanto, debemos reconocer que hay un enorme trabajo por hacer en el campo de la ideas, especialmente si queremos avanzar en la concientización sobre los problemas que produce el capitalismo y la necesidad urgente de acabar con ellos.

Por otra parte, también encontramos un gran desconocimiento de lo que es el movimiento zapatista y del Congreso Nacional Indígena, lo cual asumimos como un error de quienes nos identificamos como adherentes a la Sexta, pues no hemos realizado un trabajo de difusión de esos temas, limitándonos a trabajar en nuestros colectivos, si acaso.

Además de los factores ideológicos y del desconocimiento en torno al EZLN y al CNI, también pensamos que hay cuestiones de orden organizativo, aunque al respecto se han vertido posiciones diferentes. Algunos compañeros y compañeras consideran que hizo falta más comunicación entre las redes, el Concejo Indígena de Gobierno y el Congreso Nacional Indígena, así como una coordinación directa entre el CIG y sus redes de apoyo. Otros compañeros y compañeras consideran que no hizo falta comunicación, sino que por el contrario: la propuesta nos ofreció un buen pretexto para auto-organizarnos. En este sentido, más que falta de coordinación se entiende que había diferencias en los tiempos del CNI y los de las redes. Asimismo, compañeras y compañeros que son adherentes a la “Sexta Declaración de la Selva Lacandona” destacan que la propuesta del CIG representó para ellas y ellos un desafío en la medida que los llevó a “salir” de sus colectivos y “entrar” a la calle.

Lo que se hizo fue muy importante porque nos permitió insistir en la necesidad de la organización, en demostrar que otras formas de hacer política son posibles, y que esas otras formas no tienen nada que ver con los parámetros del Instituto Nacional Electoral (INE), ni con sus medidas clasistas y racistas para impedir el registro de nuestra vocera. Lo que se hizo significó un avance cuantitativo y cualitativo importante en términos políticos y organizativos. Por lo tanto pensamos que: no haber alcanzado las firmas fue producto no tanto de lo que se hizo como de lo que se dejó de hacer.

Uno de los objetivos de la Red Tlalpan de Apoyo al Concejo Indígena de Gobierno fue obtener el mayor número de firmas posible entre los vecinos de la propia delegación. Asimismo, buscamos difundir la propuesta del CIG a nivel territorial, en pueblos, barrios y colonias de Tlalpan. Además, en todo momento buscamos sostener la organización de la red. Para nosotras y nosotros, el simple hecho de “juntarnos para juntar firmas” fue un paso muy importante. La red Tlalpan de apoyo al CIG está compuesta, hasta la fecha, por individualidades que provienen de diversas experiencias de lucha, que se dedican a distintas cosas, pero que lograron trabajar en unidad con el objetivo de dar a conocer la propuesta del CIG y alcanzar el registro de Marichuy.

Consideramos que un aspecto positivo del trabajo de la red fue enfocarse en la gente y tratar de sistematizar esa experiencia política, además de “las rabias y los dolores” de la población. Así, encontramos que las principales demandas a nivel delegacional son, en materia de seguridad: secuestros (Topilejo), asesinatos, robo, narcomenudeo, violencia y venta de armas; en materia política: falta de democracia, apatía política y que las autoridades ignoran a los pueblos; en gobierno: corrupción, impunidad del actuar de las autoridades, servicios públicos escasos (falta de agua, vialidad, basura, falta de iluminación, tráfico, baches); y en materia social: educación, desempleo, desigualdad, falta de cultura, despojo de terrenos y despojo de tierra de conservación ecológica por invasión del PRD.

En este sentido, consideramos importante que la gente hablara sobre lo que pasa en su entorno y que hubiera compañeros y compañeras que escucharan. Esto último nos permitió advertir que en muchos casos la gente busca en primera instancia eso, ser escuchada. También pensamos que es importante haber salido a la calle a encontrarnos con los habitantes de nuestra demarcación. Para nosotros, este encuentro es un primer paso necesario para avanzar en la organización, la cual entendemos que debe ser más sólida y permanente, ya que hasta el momento sólo hemos funcionado en momentos de coyuntura y respondiendo a la iniciativa de nuestras hermanas y hermanos del EZLN. El otro es mantener la unidad de la red y la disposición al trabajo de todos sus integrantes, así como mejorar en diversos aspectos internos, entre ellos: la definición de calendarios de trabajo y la distribución equitativa de las tareas, que deben efectuarse, ya que todas tienen el mismo valor si queremos llevar a buen fin cualquiera de los objetivos que el CNI, el CIG y la red se propongan.

Sin lugar a dudas, debemos trabajar más en la vinculación de la red con los habitantes de la delegación Tlalpan. Como red reconocemos que carecimos de un plan estratégico que nos permitiera acercarnos de maneras diferenciadas a la población de la demarcación, dadas las particulares condiciones sociales, geográficas y territoriales de Tlalpan. La falta de dicho plan, se dio principalmente por el dinamismo del propio proceso, la rapidez o celeridad de los tiempos de arriba, que fueron los que dictaron las maneras de esta etapa y también, hay que decirlo, a la corta vida de esta red, pues las estrategias se fueron esbozando en un ejercicio de prueba y error, tratando de obtener el mayor número de firmas posible sin perder de vista el aspecto de la organización. Cabe señalar que en muchos de los casos fue la propia organización interna la que se tornó compleja, debido a la diversidad y heterogeneidad de las formas de pensar, las historias de vida y experiencias de lucha de los integrantes de la red. También parecería que por momentos nos faltó mayor determinación, pues retardamos algunas acciones que, a la larga, demostraron ser efectivas, pero no las realizábamos y nos manteníamos con algunas que ya habían demostrado estar agotadas.

Aunque en ninguna ocasión se presentaron diferencias insalvables entre los integrantes de esta red, se hicieron patentes en esta etapa posturas distintas en el plano operativo. En diferentes momentos, hubo quien dio mucha prioridad a la recolección de firmas y quien consideró que lo más importante era dialogar con las personas y recoger sus distintas rabias y luchas locales, quien ponderó la seguridad de los compañeros en los distintos módulos de recolección de firmas y a quien no le pareció un problema prioritario, quien prefería acercarse a las colonias con mayor índice de urbanización y quien proponía acercarse forma más intensa a los pueblos originarios, solo por mencionar algunas.

Reconocemos que en el terreno práctico no se hicieron muchas cosas, entre ellas hizo falta desarrollar una herramienta de prensa y propaganda que fuera eficaz. También hay que señalar que la recaudación de firmas no estuvo completamente libre de peligros, hostigamiento y amenazas, por lo cual hay que reforzar la seguridad. En este sentido, fue curioso advertir que los casos de hostigamiento se dieron a partir de dos agentes muy claramente identificados: la policía capitalina y algunos simpatizantes del partido morena, si bien algunos otros nos dieron su firma y mostraron disposición al diálogo. Algunos miembros del partido PRD brindaron un apoyo inicial, pero nos pareció advertir que pretendían usar el trabajo de la red en su disputa territorial con morena. También al cierre de campaña de una precandidata de ese partido a la alcaldía local, varios miembros nos dieron su firma, pero fue notorio que la precandidata lo hizo en un afán protagónico, tal vez buscando atraerse apoyos a su precandidatura mostrando una apertura que sabemos que no tienen.

Más allá de los errores y carencias que identificamos, y de otros factores que afectaron notoriamente el proceso en lo general, como la discriminación intrínseca por la imposición de una plataforma tecnológica que exige el uso de dispositivos electrónicos de alto costo y la falta de servicios, no solo de Internet, sino hasta de suministro eléctrico en muchas poblaciones, o los ataques que grupos del crimen organizado efectuaron contra la caravana del CIG y sus acompañantes, o contra concejales de algunas comunidades, el proceso de recaudación de firmas de apoyo a la propuesta del Concejo Indígena de Gobierno se caracterizó por la honestidad y transparencia, como lo demuestra el porcentaje de firmas válidas reconocidas por el INE, de alrededor del 95% (los rechazos fueron por mala calidad de las fotografías de la credencial acompañadas de errores en los datos, o bien, de credenciales que estaban vencidas o fueron renovadas entre el momento de firma y el del envío al INE). La misma autoridad electoral se vio forzada a reconocer la honestidad de nuestra compañera vocera, así como la pulcritud y el esmero demostrado por los compañeros de la asociación Llegó la Hora del Florecimiento de los Pueblos, A.C., y en particular de la Dra. Alicia Castellanos, quien incluso ofreció responder personalmente por cualquier diferencia que pudiera aparecer en los meticulosos informes financieros presentados al órgano electoral.

Nosotros registramos un apoyo financiero entregado voluntaria e insistentemente por una vecina que se acercó a nuestro módulo de firmas en la estación de El Caminero. Le explicamos que no buscábamos, necesitábamos, queríamos ni aceptábamos apoyos en dinero. Al final, pudo más el brillo emocionado de sus ojos y el poderoso argumento, incontestable por lo demás, de “pues que sea para que se tomen un café, yo se los invito”. Inermes ante tal argumentación, no tuvimos más que aceptar sus $20.00, con mucha vergüenza, eso sí, e hicimos caso a su orden, pues así la asumimos, y procedimos a comprar los indicados cafés, que son de los más sabrosos que hayamos probado alguna vez, pues sabían a abrazo solidario, y no es una especialidad muy frecuente en las cafeterías.

En resumen, consideramos que esta etapa de la lucha fue fundamental para que la red sentara un precedente organizativo a nivel territorial. En el proceso se cometieron algunos errores, sobre todo en el ámbito operativo, pero también hubo varios aciertos. Nos resulta urgente consolidar la estructura interna de la red, toda vez que la gente que dio su apoyo ha mostrado estar esperando que hagamos más cosas, e incluso han manifestado que esperan un informe final de la etapa anterior, mismo que ya tenemos programado para el día 8 de Abril. Esto nos demuestra que si bien tuvimos una menor respuesta de la que hubiéramos deseado, las personas dieron su apoyo de manera crítica y el rechazo que manifestaron a la política partidista lo traducen en una exigencia de congruencia de nuestra parte, lo que nos lleva a desarrollar una mayor capacidad de respuesta a esas demandas y expectativas de encuentro y construcción con ellos.

De los resultados

El levantamiento de apoyos se realizó en dos vertientes: en módulos instalados en 20 puntos, y en otros sitios donde se pactaron reuniones con organizaciones diversas, o se apoyó a otros compañeros.

Los 20 módulos de recolección de firmas se instalaron en:
1. San Andrés Totoltepec
2. San Pedro Mártir
3. Preparatoria de Topilejo
4. Centro Comunitario Topilejo
5. San Miguel Xicalco
6. Tlalpan Centro
7. Mercado de Villa Coapa
8. Café Victoria
9. Cinvestav/Tenorios Villa Coapa
10. Casa Chata
11. UPN
12. Pedregal de Santa Úrsula
13. Alameda Sur
14. Casita Marichuy en Ejidos de San Pedro
15. Tlalcoligia
16. Paradero Huipulco
17. Parada de metrobús El caminero
18. Héroes de Padierna
19. FCPyS
20. Bosque de Tlalpan

Se instrumentó un registro en hojas para levantar un diagnóstico básico de los problemas más sentidos pro la población. La aplicación de este instrumento no fue constante, además de que su diseño se fue depurando con el tiempo. Si bien, no todos los apoyos recibidos constan en estas hojas, ellas reflejan un total de 1,232 firmas. El total de firmas recibidas, considerando las que no se registraron en los formatos y las que se obtuvieron en otros lugares asciende a un poco más de 2,000.

Por lo que respecta a las problemáticas denunciadas por los firmantes, destacan:
• Inseguridad
• Falta de agua
• Vialidad
• Basura
• Tráfico
• Educación
• Impunidad del actuar de las autoridades
• Desempleo
• Desigualdad
• Corrupción
• Ignoran a los pueblos
• Falta de cultura
• Despojo de terrenos
• Drogadicción
• Narcomenudeo y venta de armas
• Baches
• Falta de iluminación
• Violencia
• Apatía política
• Falta de democracia
• Despojo de tierra de conservación ecológica por invasión del PRD
• Secuestros (Topilejo)
• Asesinatos
• Servicios públicos escasos

En lo referente a las finanzas, el total de los gastos ascendió a poco más de $600,000.00.
Considerando que se dio prioridad al encuentro con los que más necesitaban ser escuchados y no a quienes más firmas pudieran generar en los recorridos de la caravana del CIG, resulta un altísimo logro que se obtuvieran cerca de 300,000 firmas, de las cuales poco más de 10,000 fueron en papel.

Para finalizar este informe a ustedes, nos permitimos citar las palabras de Juan Villoro en referencia a la rendición de cuentas que realizó la asociación:

“Alicia Castellanos rebasó el sentido de la responsabilidad para pasar al heroísmo. En la junta final con el INE, pidió la palabra y con voz suave señaló que en caso de que hubiera una omisión ella asumía todas las consecuencias. La persona que hizo la mejor rendición de cuentas -y que debería recibir un premio al mérito ciudadano-, lejos de ufanarse de su tarea, se ponía a disposición de las autoridades para no afectar a nadie más.
Una elevada lección ética y un ejemplo de la gente que apoyó a Marichuy.”

Nosotros, quienes conformamos esta Red Tlalpan de Apoyo al Concejo Indígena de Gobierno, hacemos eco y celebramos ese reconocimiento y lo hacemos extensivo a todos nuestros compañeros auxiliares, organizados en redes o no, pues todos realizamos el mismo trabajo dedicado, genuino y honesto, como nos enseñan nuestros hermanos mayores, las y los concejales del CIG y las y los bases de apoyo y comandantes del EZLN.

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