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Tomado de tejiendorevolucion

EL TORITO | por TOR | [Número 23, Año 4, agosto – septiembre, 2017]

El mes pasado el Congreso Nacional Indígena (CNI), se manifestó en contra de la escalada de represión que los de arriba han emprendido contra los de abajo: pueblos, naciones, tribus y barrios indígenas y no indígenas de México que han decido organizarse en contra de la ofensiva que significa el capitalismo, pues este último avanza con sus carreteras, despojo de tierras, hostigamiento a compañeros que acompañan la lucha por la defensa de la vida, encarcelamiento y represión contra quienes defienden los derechos de sus comunidades, entre otras muchas devastaciones que lo único que hacen es sembrar muerte e injustica.

A continuación sólo algunos casos. El ejido de Tila en Chiapas, sometido a hostigamiento y grandes tensiones por parte de caciques ligados a grupos paramilitares; en ese mismo estado, el despojo de tierras a la comunidad de San Francisco en el municipio de Teopisca; también en Chiapas, el allanamiento de la compañera Alejandra Padilla, miembro del grupo de trabajo Semilla Digna y de CIDECI-UNITIERRA, quien ha realizado una importante labor de acompañamiento a comunidades indígenas del CNI en sus luchas; el ataque por parte del grupo paramilitar identificado como “Nuevo Guadalupe Victoria” contra los compañeros de la comunidad de Cruztón. El injusto encarcelamiento de los compañeros otomís Jerónimo Sánchez Anselmo Robles, delegados del CNI y Pablo González y Luis Alberto Reyes, quiénes sólo han sido coherentes con la lucha y defensa de su comunidad. La represión y encarcelamiento de los compañeros de la comunidad de Calzontzin, Municipio de Uruapan, Ramón Ortiz Marín, Daniel Pérez Anguiano, Francisco Javier Rodríguez Amezcua , Lorenzo Aguirre Rangel, Jorge Daniel Oros Cuin, José Luis Rangel Rangel, Humberto Romero Martínez, Josué Yair Romero Ortiz, Guillermo Romero Ortiz, José Alejandro Esquivel Álvarez, José Artemio Zinzun Galván, Juan Zavala Guevara, José de Jesús Belmontes Arrollo, Roberto Isidro Jiménez, Juan Carlos Rangel Morales, Angrey Raúl García González y Jesús Magdalena Chávez. La destrucción del tejido social y el injusto encarcelamiento de los compañeros y la compañera defensores del agua y de la vida de la comunidad de San Pedro Tlanixco, en el Estado de México, presos desde hace más de 10 años sin que sus casos hayan sido revisados a cabalidad y con el debido proceso, con sentencias que exceden los 50 años de prisión y a la espera de otras tres sentencias que las autoridades han retrasado como parte de la estrategia de desmovilización. La destrucción del territorio y devastación del bosque de la comunidad Ñuhú de Santa Cruz Ayotuxco, municipio de Huixquilucan, en el Estado de México, para la construcción de la autopista Toluca-Naucalpan. La constante tensión y hostigamiento en contra del pueblo Nahua de Tepoztlán, que hoy resiste en contra de la ampliación de la autopista La Pera-Cuautla. El despojo, la destrucción del territorio y el desplazamiento forzado del pueblo maya Kekchi y Chue del Petén, en Campeche y Guatemala.

Frente a este panorama de violencia y represión, no hay que olvidar que la lucha y organización que el CNI ha propuesto desde su conformación ha dado frutos que por esa misma razón, es decir, por ser resultado de un proceso de lucha y organización, están en la mira del poderoso que lo único que busca es muerte y destrucción. Ejemplo de lo anterior es la digna lucha, resistencia y autodefensa de la comunidad de Xayakalan, en Santa María Ostula, Michoacán, que en fechas recientes celebró el octavo aniversario de la recuperación de tierras, antes en manos de caciques en coalición con el llamado “crimen organizado”; ejemplo también es la digna lucha y resistencia del pueblo de Cherán, como lo es también la región de Totonacapan, en Veracruz y la de San pedro Tlanixco, en el Estado de México, que hoy reconstruye su organización y sigue dando la lucha por sus presos; comunidades y regiones todas que han decidido no venderse, no rendirse y no claudicar.

Ante la agudización de la represión en contra de la organización del pueblo, el CNI denuncia y reitera: “A quienes piensan que nuestra lucha caerá por su represión, les recordamos que este caminar es por la vida y la libertad, y por lo tanto la muerte no la detendrá […] seguimos llamando a la sociedad civil a estar consciente, solidaria y atenta a esta lucha, a esta ofensiva, que es por reconstruir la democracia, la libertad y la justica para todas y para todos” (Comunicado La ofensiva de arriba, ante el movimiento de abajo, CNI, 12 de junio, 2017).

Hoy el CNI y su ofensiva contra el capital es no sólo un ejemplo sino una alternativa de construcción frente a la destrucción que ha significado el capitalismo en sus distintas caras y vertientes. Por ello, es importante estar atentos de los pasos que el Concejo Indígena de Gobierno y su vocera nos invitan a caminar en esta ofensiva por la vida.

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