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Tomado de mexicanosunidos

La humanidad testifica hoy los más avanzados desarrollos de la ciencia y la técnica, pero nunca como ahora ha habido tanta desigualdad e injusticia, ni ha estado tan severamente amenazada la vida en el planeta. Una de cada seis personas padece hambruna, en tanto que menos del 1% de la población el planeta posee tanto como el 99% restante. Los conocimientos científicos se ponen al servicio de los grandes intereses financieros, que invierten principalmente en tecnología de guerra. La salud es un servicio que solamente está disponible para quienes pueden pagarlo, mientras que un número creciente de personas está en riesgo de morir por enfermedades perfectamente curables. La educación, en lugar de servir como un elemento para el engrandecimiento de las sociedades, es una mercancía que le es negada a la mayoría de los seres humanos. Los intercambios entre las naciones obedecen a los intereses de los grandes capitales especulativos y no a las necesidades de las diversas sociedades. Se favorecen la competencia y el lucro y no la colaboración y la solidaridad. La demanda de materias primas ha llevado a los recursos no renovables al borde del agotamiento y el uso de los renovables ha sobrepasado los niveles en los cuales pueden efectivamente renovarse. Las reservas de agua dulce, según estiman los especialistas, están por debajo de los requerimientos para garantizar la vida misma de la población, y sin embargo, cantidades absurdas del vital líquido se destinan cada día para la extracción de minerales y combustibles fósiles mediante procedimientos que la contaminan y la vuelven no apta para el consumo humano y para la producción agrícola.

 

En este gris escenario surge un faro de luz, una llama de vida que nos ilumina un camino hacia otro mundo posible, más justo y sostenible. Ese faro es Cuba con su gloriosa Revolución. Y aunque la Revolución Cubana es un logro de todo un pueblo, es indudable que en gran medida el éxito en la liberación del pueblo cubano y la continua cadena de logros conseguidos, no habrían sido posibles sin el liderazgo natural y la congruencia de pensamiento y acción del Comandante Fidel Castro Ruz.

 

La humanidad ha sido testigo del surgimiento de grandes personalidades a lo largo de la historia, para bien o para mal. En el plano militar, personajes como Alejandro Magno o Napoleón son referentes ineludibles. En el plano de la lucha libertaria, suele referirse el humanismo del palestino Jesús, o al de los más cercanos Gandhi y Martin Luther King. De los grandes libertadores contra la opresión, dan cuenta nombres como los de Bolívar, Ho Chi Min y Nelson Mandela. Grandes humanistas han dejado su legado ideológico para sentar las bases de un mundo mejor para todos, como Marx, Lenin o José Martí. Todos ellos han sido personajes que dedicaron sus vidas a la búsqueda de grandes sueños. Unos, sueños de dominación y conquista; otros, sueños de libertad y justicia. Pero nunca antes en la historia se habían conjuntado en una sola persona tantas habilidades y de un modo tan positivo para la humanidad.

 

Efectivamente, a diferencia de Alejandro Magno o Napoleón, el genio militar de Fidel se puso al servicio de la liberación del pueblo de Cuba, e incluso para liberar a los pueblos de Angola y Namibia y fincar al régimen del apartheid sudafricano una derrota que marcó el principio de su fin. Gandhi y Mandela encabezaron movimientos legales de resistencia civil, no siempre pacífica, para liberar a sus pueblos del yugo colonial. Fidel, habiendo nacido en el seno de una familia que había logrado una posición económica importante, dedicó su estudio de las leyes y la profunda formación humanista recibida en casa, para promover la verdadera democracia en Cuba. Como Martí, y tomándolo siempre como guía, supo Fidel poner en el primer plano lo que el ha llamado, atinadamente, la batalla de las ideas. Bajo la guía sabia de Fidel, la ciencia y la tecnología se han puesto al servicio del pueblo, consiguiendo vencer flagelo del analfabetismo, llevando la salud y la educación a todos y compartiendo sus logros con los pueblos del mundo. Es Fidel, además, quien mejor lee la historia, por lo que es frecuente encontrar en sus palabras pronunciadas años atrás el aparente vaticinio de situaciones que vemos ocurrir, buenas y malas. Por ello, debemos reflexionar muy seriamente en las advertencias que nos hace sobre los peligros que enfrenta la humanidad en caso de no corregir el rumbo y el patrón de consumo.

 

Es un verdadero privilegio haber nacido en esta época y ser testigos de la existencia de Fidel, pues posiblemente los estudiosos de la historia en el futuro, si es que permitimos la posibilidad de ese futuro, pensarán que no se trata de un hombre, sino de un mito, ya que no lograrán comprender la confluencia en una sola persona de tantas cualidades admirables. Es motivo de inmensa alegría poder celebrar los primeros 90 años de Fidel, el comandante, el guerrillero, el padre, el hermano, el maestro, el compañero. Gracias Comandante por enseñarnos que podemos construir otro mundo mejor, basado, como nos ha mostrado con el ejemplo, en la solidaridad y la colaboración.

 

Con profunda emoción le hacemos llegar un simbólico abrazo y nuestro cariño y admiración.

 

¡Mil felicidades y que cumpla muchos años más!

 

¡Viva por siempre Fidel!

 

Mexicanos Unidos

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