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Tomado de resumenlatinoamericano

Resumen Latinoamericano/Agencias, 14 de septiembre de 2015 – El Ejército egipcio atacó con bombas aéreas a un grupo de turistas mexicanos que se encontraba en el oeste de Egipto el domingo. Al menos 12 personas de nacionalidad mexicana y egipcia fallecieron y otras diez resultaron heridas después de que el Ejército egipcio agrediera por error al convoy en el que viajaban, según informó el Ministerio del Interior egipcio en un comunicado oficial. Los soldados creyeron que el convoy pertenecía a la filial egipcia del grupo yihadista Estado Islámico (EI), con la que había librado duros combates durante los últimos días en esa misma región. Los supervivientes han contado a funcionarios del Ministerio de Exteriores de México que los militares lanzaron explosivos desde “un avión y helicópteros”.

Las agencias internacionales cifraban en ocho los mexicanos muertos, citando a fuentes judiciales y de seguridad egipcias, pero el Gobierno mexicano continuaba el lunes por la mañana cifrando en dos los fallecidos. Según el diario oficialista egipcio Al Ahram, las víctimas de nacionalidad mexicana serían siete. En una llamada telefónica, el ministro de Asuntos Exteriores egipcio, Sameh Shukry, expresó sus condolencias a su homóloga mexicana, Claudia Ruiz Massieu, y le explicó que el grupo de viajeros se hallaba en una zona donde se estaba llevando a cabo “una operación antiterrorista”.

La ministra de Exteriores mexicana dijo que los mexicanos se habían detenido para descansar y comer en su ruta hacia el oasis de Bahariya (a 416 kilómetros de El Cairo) cuando ocurrió el incidente. El lugar de la tragedia se sitúa a unos 350 kilómetros al sur de la capital egipcia. La agencia de viajes egipcia Windows of Egypt —encargada del recorrido— informó al embajador de México en Egipto, Jorge Álvarez Fuentes, que en el grupo viajaban 10 connacionales que habían llegado el 11 de septiembre a Egipto.

El cuerpo diplomático mexicano en El Cairo se encuentra corroborando las identidades de los fallecidos.”Un equipo conjunto de la policía y el Ejército estaba persiguiendo a elementos terroristas en la área desértica de Al-Wahat y ha abierto fuego por error contra cuatro vehículos todoterreno con turistas mexicanos que se encontraban en una área restringida”, rezaba el comunicado del Ministerio del Interior egipcio hecho público de madrugada. “No debían estar allí, no tenían los permisos necesarios”, ha insistido Rasha Azazi, portavoz del ministerio de Turismo. Sin embargo, fuentes de la compañía que organizaba el viaje negaron la versión oficial. “Teníamos un permiso de la policía turística y el grupo tenía un agente de la policía turística acompañándolos”, replicó un empleado de la empresa a Al Ahram, que afirmó que no era necesaria una autorización militar para estacionarse en la zona donde tuvo lugar el asalto. Uno de los chóferes del convoy dijo que habían sido atacados desde el aire por un helicóptero Apache, así como también por tropas de tierra. El convoy decidió detenerse porque uno de los pasajeros padecía diabetes y debía alimentarse lo más pronto posible, dijo el sindicato de guías turísticos a EFE. Los vehículos todoterreno se desviaron dos kilómetros de la carretera y dentro del desierto para hacer la escala.

El Gobierno mexicano ha reaccionado con celeridad, y el propio presidente Enrique Peña Nieto ha condenado a través de su cuenta de Twitter el incidente. En sus mensajes, el mandatario solicitó una “exhaustiva investigación” de lo ocurrido y afirmó que se incrementará en las próximas horas el personal diplomático en Egipto para atender a las víctimas y a sus familias. Por su parte, el ministerio de Interior egipcio anunció la creación de un grupo de trabajo para desvelar las circunstancias en las que se produjo el error fatal.

La Secretaría de Relaciones Exteriores de México ha señalado que Álvarez Fuentes, se ha entrevistado con seis mexicanos heridos, que se encuentran estables. El Gobierno egipcio informó en su comunicado que los heridos han sido trasladados al hospital Dar-al-Fouad, al oeste de El Cairo.

Durante los últimos días, se habían registrado en la zona occidental de Egipto, que limita con Libia, enfrentamientos entre tropas egipcias y militantes de la organización Wilayat Sina (Provincia del Sinaí), como fue rebautizado el grupo yihadista Ansar Bait al-Maqdis tras jurar lealtad al Estado Islámico el pasado invierno. Este grupo ha ido extendiendo su ámbito de actuación, antes circunscrito a la Península del Sinaí. En una de sus últimas acciones, el pasado agosto anunció la decapitación del croata Tomislav Salopek, un trabajador de una compañía petrolera secuestrado cuando volvía a El Cairo de una planta situada en el desierto.

Buena parte del desierto occidental, habitado por tribus beduinas, escapó al control del Estado después de la revolución del 2011 y se convirtió en uno de los principales puntos de tránsito del tráfico de armas entre Libia y Egipto. De hecho, varias fuentes no oficiales atribuyeron a las mafias el ataque contra un puesto de control del Ejército ocurrido en julio del 2014 y que se saldó con la muerte de 21 soldados.

Si bien no figura entre los principales puntos de destino turístico de Egipto, la zona desértica entre los oasis de Bahariya y Dahla cuenta con paisajes de gran belleza natural que atraen a los viajeros que quieren explorar el país árabe más allá de los circuitos habituales. El trágico incidente del domingo supone un nuevo golpe al atribulado sector turístico egipcio, uno de los puntales de la economía del país árabe antes de la revolución, y que no ha podido todavía recuperarse a causa de la interminable retahíla de acciones violentas que ha padecido el país en el convulso periodo posrevolucionario. El año pasado recibió casi 10 millones de turistas, mientras que en 2010 ascendieron a 14,7 millones.

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