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El pasado domingo fue acribillado a balazos el periodista antigolpista Nahún Palacios, muriendo instantáneamente. Palacios, de 33 años, iba acompañado por su novia y un amigo, los cuales fueron alcanzados por las balas de los AK-47 usados por los asesinos y se encuentran hospitalizados en estado grave. Los hechos sucedieron en la colonia Los Pinos de Tocoa, en el departamento de Colón, en el norte de Honduras.

El periodista hondureño ya había sido víctima de la represión de la dictadura cuando el precesor del actual líder del régimen, Roberto Micheletti, lideraba el golpe de estado. Según las propias palabras de Nahún Palacios, expresadas en entrevista con el Comité por la Libre Expresión, «Me siento ultrajado, agarraron mis niños con fusiles, allanaron mi casa, me decomisaron el carro, me capturaron, el encargado segundo de las Fuerzas Armadas, capitán de fragata tercero, me amenazó, me puso a ver el sol y cuando se dio cuenta que yo andaba con el Comisionado de los Derechos Humanos me empezó a tratar diferente (…) En Honduras se perdieron las garantías constitucionales de los ciudadanos, uno no vale nada, no se puede hablar nada, el equipo [de trabajo] me fue entregado pero con condiciones».

Debido a esta persecución contra su persona, Palacios junto con algunos dirigentes del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) lograron reunirse en julio de 2009 con representantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la cual dictó medidas cautelares para ellos.

Estas medidas nunca fueron desarrolladas por el Ministerio de Seguridad de la dictadura, ya que según el asesor del ministro, el abogado Fernando Grifin, que desconocía si Palacios tenía protección, «tendría que buscar el expediente para saber, a diario nos llegan hasta dos peticiones, es difícil acordarse de todos los nombres».

La represión que acomete la dictadura es tan amplia que no la misma carece de la capacidad para proteger a los ciudadanos víctimas de su terrorismo de estado.

Nahún Palacios era el director de la Televisión Canal 5 del Aguán, y durante estos días estaba cubriendo la información sobre la represión contra los campesinos del MUCA, desmintiendo las acusaciones de los medios afines a la dictadura de Lobo por las que se tilda a los campesinos de terroristas.

Con este asesinato ya son 6 las víctimas mortales de la represión política que acomete el estado hondureño contra la oposición pacífica y más de 250 las violaciones de los derechos humanos.

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