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Saúl Escobar Toledo
El domingo 23 por la tarde concluyó el 15 Encuentro del Foro de Sao Paulo (FSP) que se reunió en la ciudad de México durante cuatro días. El FSP es un organismo donde concurren los partidos de izquierda y progresistas más importantes de América Latina. Actualmente estos partidos han ganado, casi siempre en alianza con otros agrupamientos políticos y sociales, en casi toda la geografía de América Latina y el Caribe. Más de 300 millones de personas viven bajo esos gobiernos, si bien Brasil representa una porción sustancial. Las grandes excepciones de esta oleada izquierdista que gobierna y confluye en el FSP son Perú, Colombia y México.

El encuentro tuvo como tema principal Las alternativas de la izquierda latinoamericana frente a la crisis capitalista y para este debate se elaboró un documento que analiza la crisis y sus impactos en el mundo, especialmente en América Latina y el Caribe. Tanto en el documento como en la declaración final se explica que la crisis muestra el fracaso del neoliberalismo y que el costo social que pagará la humanidad por varias décadas de aplicación de esas políticas será enorme. Esta derrota del neoliberalismo y del Consenso de Washington es significativa para la izquierda latinoamericana.

El FSP se fundó hace casi 20 años, en 1990, en un momento en que la izquierda veía ensombrecer su futuro como opción ideológica y política ante el derrumbe de la Unión Soviética y del llamado campo socialista en Europa, y el predominio casi incontestado de las recetas neoliberales. Pero el FSP y la izquierda, representada por los partidos aquí reunidos, y otros muchos agrupamientos sociales y políticos, que no están representados en el Foro, supieron resistir y ahora resulta que la región latinoamericana y caribeña está gobernada por proyectos progresistas y de izquierda y el neoliberalismo parece estar en una quiebra histórica.

El FSP no considera que la crisis actual sea resultado sólo de esas políticas derivadas del monetarismo, sino que es producto del modo capitalista de producción. Por ello, esta crisis será extensa, profunda y de larga duración. Estima que la recesión económica se suma a otras crisis que padece el mundo, como la medio ambiental y la alimentaria. Todo ello hace pensar que estamos no sólo ante una época de cambios, sino ante un cambio de época. Lo que surgirá de esta crisis y el perfil del nuevo orden mundial no está definido aún. Ya se diseñan salidas conservadoras, pero hay otras alternativas, unas progresistas y otras más enrutadas en una dirección socialista.

Por ello, el FSP pretende dar seguimiento al debate y contribuir a empujar por los proyectos más avanzados, a escala mundial, nacional y local. El FSP entiende que el mundo que surgirá de la crisis será resultado de la lucha de clases en cada país y del acomodo de los bloques regionales que se disputan un nuevo lugar en el mundo. En ese contexto, la coordinación, el intercambio de experiencias y de información, así como las acciones conjuntas y organizadas a nivel latinoamericano y caribeño adquieren la mayor importancia. Y eso es lo que se proponen los integrantes del FSP, quienes se comprometieron a empujar reformas profundas para cambiar las estructuras económicas y políticas imperantes, que se detallaron en el documento base, mediante la movilización popular y la acción política en gobiernos y parlamentos de la región.

En el encuentro celebrado en México se puso especial énfasis en la situación que se vive en Honduras, el Caribe y Colombia. El golpe de Estado en el país centroamericano requirió un largo análisis y el diseño de un plan de acción de solidaridad. Se buscará extender la presión y el apoyo internacionales para el retorno del orden constitucional y del presidente Zelaya, así como la libertad de los presos políticos, el respeto a las garantías individuales y el cese de la represión. El FSP también hará esfuerzos por unificar a la izquierda y al movimiento de resistencia hondureño.

En el caso del Caribe, se trata de reivindicar el derecho a la independencia de Puerto Rico y el fin del colonialismo en Guyana y en islas como Aruba, Bonaire, Martinica y Guadalupe, que tienen derecho a la autodeterminación.

El caso de Colombia fue discutido extensamente debido al anuncio del gobierno de Uribe y de Obama de que el ejército estadunidense puede usar bases militares en la nación sudamericana. Ello y la reactivación de la Cuarta Flota de la potencia norteña fueron considerados un atentado a la soberanía colombiana, una amenaza directa a los países vecinos y a la estabilidad y convivencia pacífica de toda América Latina y el Caribe.

El encuentro se realizó con una novedad: la celebración paralela del primer Encuentro de Jóvenes del FSP, quienes debatieron intensamente durante cuatro días, buscando organizarse a nivel nacional y continental, de manera autónoma, pero coincidente con las metas y acciones de los partidos del foro.

La riqueza del debate y los acuerdos tomados van más allá de estas líneas, pero puede decirse que el FSP parece encaminarse hacia una nueva etapa de mejor coordinación, más acciones conjuntas y más claridad en el rumbo. Todo ello bajo la consigna de unidad en la diversidad que ha permitido debatir con tolerancia y admitir las diferencias. Puede concluirse que ha sido sembrada la semilla del partido de las izquierdas latinoamericanas.

Fue una gran lección para la izquierda mexicana, en particular para el Partido del Trabajo y el de la Revolución Democrática, anfitriones del encuentro. Sus problemas, desvíos e incongruencias tendrán que ser superados por ellos mismos, pero el FSP será un referente positivo para encontrar las salidas que tan urgentemente necesitan para estar a la altura de los avances de la izquierda latinoamericana.

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