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Luis Posada Carriles (Foto: Miami New Times)En un artículo que saldrá en la edición impresa del Miami New Times el próximo 25 de febrero y que adelantaron en su web, la publicación llama “asesino” y “terrorista” a Luis Posada Carriles y ofrece una síntesis de su caso ante la justicia de los Estados Unidos, que lo acusa exclusivamente de mentiroso.

Firmado por Chuck Strouse y titulado “Asesino cubano Luis Posada Carriles va a juicio”, el texto asegura que este “héroe del exilio cubano, ex agente de la CIA y legendario terrorista”,  si finalmente va a juicio en Texas y “es encontrado inocente, será una señal de la ineptitud del gobierno, la hipocresía y la corrupción. E incluso si hubiera una condena, la pena probable será mínima, y el efecto sobre el próximo juicio de los asesinos del 11 de Septiembre podría ser importantes”.

El semanario cita las declaraciones de Peter Kornbluh, un portavoz del Archivo de Seguridad de la Universidad de Washington, que asegura que este caso “es una vergüenza”.

“Hay amplia evidencia de Posada Carriles intentó asesinar a un líder mundial, urdió un complot que mató a decenas de personas y acabó con la vida de un turista en un atentado del hotel. Sin embargo, no está siendo juzgado por ninguno de esos delitos, porque el gobierno echó a perder el caso y las pruebas críticas encontradas. Al final, Posada está acusado de mentir a las autoridades, en un proceso que habría desatado la indignación de la nación si el acusado fuera, por ejemplo, un árabe. Pero él es cubano, y esto hace toda la diferencia”, afirma el Miami New Times.

El autor del artículo intentó localizar infructuosamente a Posada Carriles para que hiciera comentarios al respecto, mientras su abogado, Arturo Hernández, sólo dijo: “Hemos decidido rechazar en pleno las solicitudes de prensa.”

El periódico asegura que “con la ayuda de millones de dólares de los impuestos estadounidenses, Posada Carriles comenzó una sangrienta y larga batalla de medio siglo contra el gobierno de Castro. Introdujo bombas en la capital de la isla en 1961 y coordinó el ataque de Bahía de Cochinos desde América Central. Después de la fracasada invasión, fue uno de los exiliados que asistió a una academia de élite del Ejército en Georgia y se graduó dos años después como un espía con grado de teniente”.

Miami New Times asegura que “Posada ha recibido fuerte apoyo tanto dentro como fuera del gobierno. En pocos días, sus partidarios  reunieron miles de dólares para su defensa durante lo que denominaron un “maratón de radio” de Radio Mambí (710 AM). ‘Luis Posada es un gran hombre’ proclamó uno de los cerca de una docena de exiliados de edad avanzada que hablaban en su nombre. ‘Su guerra hará libre a Cuba libre’”.

Y afirma el periódico: “Aunque parezca increíble, este sentimiento ha influido a fiscales y a congresistas. Incluso el FBI, que gastó millones de dólares a lo largo de varias décadas investigando la labor de Posada como espía, inexplicablemente ha desaparecido la mayoría de sus pruebas. Es más, la administración Reagan contrató a Posada, como parte del escándalo Irán-Contra.”

Lea el artículo completo en el Miami New Times (en inglés)
Versión de Cubadebate

A continuación la traducción del artículo, realizada por Margarita Alarcón Perea, del equipo de Cubadebate

Asesino cubano Luis Posada Carriles va a juicio

Por Chuck Strouse

25 de febrero, 2010

Dentro de un club adornado en Westchester, un atractivo señor de 82 años vestido con traje oscuro sonríe y señala su dedo índice hacia arriba. Aunque la iluminación es tenue, sus ojos azules, y cejas copiosas y visible panza son evidentes. Hablando discretamente con unos aduladores, tiene la apariencia de ser un típico guajiro senil, con una sola excepción: sus brazos, quijada y pecho están cubiertos de cicatrices, el resultado de balas asesinas.

Él es Luis Posada Carriles, héroe cubano en el exilio, antiguo agente de la CIA, terrorista legendario.

El supuesto asesino de por lo menos 73 personas inocentes pronto irá a juicio en Texas, aunque un juez la semana pasada retrasó el caso. Estén atentos. Si se le haya inocente, demostrará la ineptitud, hipocresía y corrupción del gobierno. Si se le haya culpable, el castigo será mínimo y las consecuencias en el venidero juicio de los asesinos del 9/11 podría ser significativo.

“El hecho es que el Departamento de Justicia lo está tratando de detener por crímenes terroristas horribles , dice Peter Kornbluh, vocero para los Archivos de Seguridad Nacional de Washington D.C. “Pero este caso, como dicen en español, es una vergüenza.”

Hay más que pruebas suficientes de que Posada ha intentado asesinar a estadistas mundiales, preparado planes que mataron a centenares, y le cegó la vida a un turista tras una bomba que explotara en un hotel. Sin embargo, no lo van a enjuiciar por ninguna de esos crímenes porque el gobierno fastidió el caso y botó pruebas imprescindibles. Al final, a Posada se le acusa de haberle mentido a las autoridades, un manotazo que enfurecería a la nación entera si fuera digamos que árabe. Pero es cubano y en eso estriba toda la diferencia del mundo.

(Posada no pudo ser localizado para comentar y su abogado, Arturo Hernández, solo dijo “Estamos uniformemente rechazando solicitudes de los medios.”)

Posada nació en Cienfuegos, estudió química y trabajó en Akron, Ohio, antes de la revolución de 1959. Regresó a la isla, pero como muchos de los exiliados en Miami, rápidamente se desencantó con la visión de Fidel Castro. Por eso regresó a los EEUU. Su hermana, coronel del ejército cubano, se quedó.

Entonces, con la ayuda de millones de dólares de los contribuyentes norteamericanos, Posada comenzó una campaña sangrienta de medio siglo contra el gobierno de Castro. Detonó bombas lapicero en la capital de la isla, y coordinó el ataque a Playa Girón desde Centroamérica en 1961. Luego de la fallida invasión, estuvo entre los exiliados que asistió a la academia militar elite de Georgia, graduándose luego de dos años como espía y teniente.

Luego intentó matar a Castro usando un arma oculta en forma de cámara y explosivos plásticos dentro de un pomo de shampoo Prell. En 1976 fue el cabecilla la explosión a bordo de la nave de Cubana 455 con 73 personas. Pasado seis años, y bajo presión de los Estados Unidos, una corte venezolana lo absolvió; luego cambió de opinión y decidió volver a enjuiciarlo. Pero el espía astuto sobornó a los guardias, escapó y luego, al cabo de dos décadas, comenzó a poner bombas en hoteles en la Habana, provocando millones de dólares en daños y asesinando a un turista italiano.

“Era una guerra,” le dijo a Ann Louise Bardach durante una entrevista en 2006 que aparece en  el libro Sin Fidel: Una muerte anunciada desde Miami, Washington, y la Habana, “una guerra mala.”

Por supuesto que Posada tiene fuertes apoyos dentro y fuera del gobierno. En pocos días, sus partidarios recaudaron miles de dólares para costearle la defensa en lo que llamaron una “maratón radial” en Radio Mambí  (710 AM). “Luis Posada es un gran hombre”, proclamó uno de entre la docena de ancianos en el exilio que hablaron en su nombre. “Su guerra hará libre a Cuba.”

Increíble, este sentimiento ha movido a los fiscales y al Congreso.  Incluso el FBI, que ha gastado millones durante varias décadas investigando la labor de espionaje de Posada, inexplicablemente trituró la mayor parte de las pruebas que tenía.  Y lo que es más, la administración Reagan contrató a Posada como parte del escándalo Irán Contra.

La presión de EEUU se ha sentido fuera. Un tribunal panameño condenó a Posada por intentar asesinar a Castro durante una  Cumbre Iberoamericana. Entonces, en el 2004, la presidenta Mireya Moscoso lo perdonó. El se fue justo antes de que la Corte Suprema de la nación centroamericana anulara su decisión.

El juicio pronto a celebrarse contra Posada comenzó después de que navegara ilegalmente hacia los EEUU y solicitara asilo político. En marzo de 2005, probablemente luego de enterarse por parte de sus amigos poderosos de que estaba en problemas, le anunció a la prensa que se iba a ir. Pero después que se acabara el espectáculo, los agentes lo detuvieron. Su crimen no fue el de asesinar a 73 personas en el vuelo de cubana o el de la muerte del turista en la Habana, fue el de mentirle  a los oficiales de Inmigración respecto a como entró en los EEUU y cruzó la frontera ilegalmente.

Entró en un barco llamado Santrina, no en un ómnibus como le había dicho al gobierno durante las entrevistas. También les mintió sobre su pasaporte, según los fiscales.

En 2006 y 2007, tanto un subcomité del congreso y el gran jurado en Newark consideraron la parranda de asesinatos. El reportaje de la Bardach fue clave en su contra. De hecho se inculpó diciendo respecto a la muerte del turista italiano que “había sido un accidente pero duermo como un bebé.” El gobierno ha solicitado las notas y las grabaciones. Apoyada por el medio New York Times, quien publicó su artículo (co escrito por Larry Rohter), Bardach se negó, y le siguió una larga batalla legal. (Bardach no quiso comentar para este artículo.)

En eso por poco se desmembró el caso contra Posada. Con la influencia del presidente George W. Bush y un congreso republicano y maniáticamente anti comunista, el subcomité y el Fiscal General Michael Mukasey no hicieron nada. Y el 8 de mayo, 2007, una jueza de distrito Kathleen Cardone liberó a Posada, criticando a los fiscales por “fraude, engaño y trampa.”

“Las tácticas del gobierno en este caso son tan desastrosas y escandalosas que violan todo sentido de justicia universal,” dijo.

Al año siguiente, una corte de apelaciones desestimó la decisión de Cardone y ordenó que se llevara a cabo un juicio nuevo. En esta oportunidad, Posada no sería acusado de entrada ilegal – solo con haberle mentido a los federales. Se le añadió un rasguño con los apuntes de la Bardach, y se le acusó de haber mentido sobre las explosiones en la Habana.

Lo peor, en los días antes del juicio, la corte se cerró y ha sellado prácticamente todos los documentos investigativos relacionados con Posada. El pasado 10 de Julio, el Miami Herald y el Associated Press intentaron intervenir en el caso. Su idea: el gobierno no puede sin ton ni son sellar documentos salvo que sean clasificados de “secreto”. Pero la corte en esencia ha rebatido esos intentos, sellando más de 300 solo este año.

“Muy mal hecho , dice Adolfo Jiménez, abogado para el Herald y AP. “En esencia, el caso entero lo están escondiendo del público.”

Cardone recientemente anunció que el juicio probablemente duraría dos meses. Un grupo algo alocado de izquierdistas, el Comité Nacional de Libertad para los Cinco, ha anunciado, que protestarán durante el juicio. El pasado octubre, los Archivos de Seguridad Nacional de Kornbluh ha publicado documentos desclasificados del gobierno mostrando que Posada incluso ha traicionado a la comunidad en el exilio. Bajo el nombre de guerra, Pete, le informó a la CIA sobre las actividades de lideres incluso del desaparecido Jorge Mas Canosa.

Y henos aquí. El gobierno ha destruido mucha de las pruebas. Un juez respetado ha declarado a los fiscales culpables de fraude. Y mientras que dejar que un juicio importante se nos vaya de las manos, el gobierno no lleva a cabo una guerra contra sus enemigos sino contra la prensa Bardach, el Herald, y la AP).

Los fiscales puede que pierdan incluso el patéticamente limitado caso contra uno de los ideólogos más peligrosos del hemisferio occidental. Pero Kornbluh abriga esperanzas. “Este juicio puede confirmar lo que todos ya sabemos,” dice, “Luis Posada es un promotor primordial del terrorismo.”

Erik Maza contribuyó a este articulo.

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