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Mensaje del prisionero Samer Al-Issawi

Tomado de rebelion

Shirin al-Issawi

En nombre de Allah, clemente clementísimo.

Dirijo mi saludo y mi orgullo a ustedes héroes libres, pues ustedes están ganando la más justa causa humanitaria, la causa de los prisioneros en las cárceles de la ocupación, estoy orgulloso de todos ustedes por mantenerse firmes y unidos por la liberación de los prisioneros y hacer llegar su voz a todo el mundo.

Me dirijo a ustedes y a las instituciones de derechos humanos del mundo para detener la situación a la que están sometidos los prisioneros enfermos expuestos al descuido médico, que se cobró la vida de muchos de ellos convirtiéndolos en mártires, aquí en el “laboratorio de la prisión de Ramleh” someten a los prisioneros a experimentos médicos dándoles fármacos para probar su efecto, y tal vez sean tratamientos para las enfermedades que padecen, pero sin hacer los exámenes médicos adecuados.

Y el más destacado ejemplo es lo que ocurrió hoy con mi hermano Mansur Muqadi quien me informó hace poco, que después de terminar de examinarlo, el médico le comunicó que hay una inflamación peligrosa en su cuello, del tamaño de 3 cm. El prisionero Muqadi había estado diciéndole al médico a lo largo del mes pasado, que una inflamación en su cuello empezó a aparecer después de haber sido inyectado con un producto desconocido. La respuesta del médico que lo atendió fue -nada peligroso, una inflamación normal- sin molestarse en realizar exámenes y ahora, después de un mes completo, el médico reconoce que la inflamación es peligrosa y que es necesario realizar exámenes!!

Y el estado de mis hermanos los prisioneros Khaled Ash-Shawish, Nahed Al-Aqraa, Moataz Abido y Othman Khalili, no es menos peligroso.

Así como mi hermano el prisionero Thaer Halahleh, que fue contagiado con una enfermedad infecciosa durante los interrogatorios, lo que nos hizo pensar seriamente en qué tipo de fármaco están inoculando en los prisioneros, con la excusa de que son remedios. Yo personalmente dejé de tomar las píldoras de vitaminas o cualquier otro tipo de medicamentos que me fueron dados. Y exigimos el ingreso de un equipo médico especializado para realizar los análisis necesarios y administrar la medicación a los pacientes bajo su supervisión.

Me dirijo a ustedes, la juventud de hoy y el futuro brillante de Palestina y la voz de la humanidad de un mundo en el que se ausentó la humanidad, que apoyan a sus hermanos prisioneros, especialmente a los enfermos, para que sean su voz para el mundo, para salvar sus vidas de la política de asesinatos sistemáticos que practica la ocupación contra el derecho del pueblo palestino. Todos nosotros tenemos fe en sus capacidades y su persistencia para cumplir las demandas de los prisioneros: de la libertad o el tratamiento adecuado.

Y a nuestra gente en la ciudad de Al-Quds [Jerusalén], saludo su resistencia y su constancia en nuestra capital, capital del estado de Palestina, a pesar de estar sometidos a arrestos, agresiones y demolición de casas, nuestros corazones están con ustedes y con ustedes gritamos un solo grito: aquí nos quedaremos y construiremos carpas sobre las ruinas de nuestras casas destruidas y no nos separaremos de nuestras raíces plantadas en nuestra tierra, en nuestra Al-Quds.

También nos inclinamos para besar las manos que demolieron parte del muro de separación racial alrededor de la ciudad de Al-Quds, pues hicieron llegar con su trabajo este otro mensaje a la ocupación: que la voluntad de los palestinos no fue ni será quebrada y que es el muro el que desaparecerá y también desaparecerá la ocupación, esta es sólo la primera brecha para eliminar el muro.

Y sobre ustedes recae la reconstrucción de las ciudades de Bab Ash-Shams y Bab Al-Karama [Puerta del Sol y Puerta de la Dignidad], para conservar sobre la tierra palestina nuestro presente y nuestro futuro y para no darle oportunidad a la ocupación y evitar la construcción de más colonias sobre el territorio palestino.

También ruego por la mejoría de todos los palestinos heridos en enfrentamientos con la ocupación.

Finalmente les dirijo felicitaciones a nuestra gente en la República de Egipto por la liberación de los soldados egipcios de las garras de sus captores, pues la historia del ejército egipcio atestigua heroicas entregas de prisioneros y mártires por Palestina. Y llamo a nuestros hermanos de los estados árabes a detener el derramamiento de sangre y a preservar la unidad de los pueblos y no darle la oportunidad a Occidente de provocar guerras en nuestros países árabes para entrar en ellos alegando liberarlos cuando en realidad tiene planeado ocuparlos para explotarlos económicamente.

Discúlpenme la estrechez de mis mensajes, es que yo estaba llamando y trabajando en apoyo a los prisioneros enfermos, y ahora que viví junto a ellos cara a cara y conviví con su dolor al que están sometidos por la negligencia médica deliberada, me me encuentro que mi deber es apoyarlos de cualquier forma posible para llevar su voz al mundo y olvidarme de mí mismo frente a su paciencia, pues aunque mi dolor se intensifica siento que no puede compararse con su sufrimiento ininterrumpido desde hace años.

En cuanto a mi moral, gracias a Allah, es fuerte, por pertenecer a este pueblo generoso, resistente, vigilante, que demuestra a la ocupación cada día que pasa que nosotros aquí permanecemos, sobre nuestra tierra, defendiendo nuestra libertad y nuestros derechos y no nos aterrorizan sus armamentos ni su brutalidad, y luchamos por esos héroes prisioneros enfermos en el “laboratorio de Ramleh” que no llamaré ni siquiera clínica. Todavía sufro dolores de cabeza, mareos, dolor en el pecho, ritmo cardíaco irregular entre 59 y 90 latidos por minuto, visión débil, presión arterial inestable tanto la alta como la baja, no han realizado una radiografía de mi cabeza después de haberme lesionado gravemente hace una semana, la administración se niega a trasladarme al hospital para hacer las radiografías o exámenes de los riñones y el hígado, y no me dan la comida especial que prescribieron los médicos del [hospital] Kaplan (frutas y verduras hervidas).

Y llamo a todos ustedes en nombre de los prisioneros enfermos en las cárceles de la ocupación a que se movilicen urgentemente para salvar sus vidas, llevar su voz a todo el mundo y trabajar en organizar maneras de presionar sobre la ocupación para que los liberen y vuelvan a sus hogares para recibir la atención adecuada y el ciudado de sus familias.

Tengo absoluta confianza en ustedes y me enorgullezco por el apoyo y la ayuda que me entregaron mientras estaba en mi huelga de hambre. Juntos, de la mano, haremos el máximo esfuerzo por la libertad de nuestros hermanos enfermos en las cárceles de la ocupación.

 

Su hijo y su hermano

Samer Issawi

Clínica de la prisión de Ramleh

Fuente: Shirin al-Issawi-Facebook  https://www.facebook.com/shireenessawi/posts/472612239493019  

Traducción del árabe: Bea Esseddin

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