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Tenemos que los funcionarios-administradores del sistema económico-social que padecemos, se llenan la boca, de que estamos en crisis. Y dejan esta palabra en el aire, como si de un maleficio se tratara; como si hubiera venido de no se sabe de donde. Como se verá, un arte un poco ramplón de justificarse, para seguir haciendo las mismas barrabasadas, ya que se creen tanto su papel que sus cerebros no dan de sí, para tener tan siquiera un mínimo de honestidad. Y como casi todo entre los hombres, y más la economía no viene del exterior, es decir de otro planeta, sino de aquí mismo entre los propios hombres, pues quien la administre, será el principal culpable, es decir, son precisamente ellos: los funcionarios administradores-políticos.

Ellos al ser los administradores, saben mejor que nadie, la Valoración que existe y que ésta es insuficiente, para el abastecimiento de la población. Al seguir con la misma regla o medida cuando ésta no sirve, están consiguiendo matar cada tres segundos a un niño a través de la alimentación y como siguen en sus trece y por lo visto estos padecimientos vienen del exterior, han convertido al sistema económico-social en descarado terrorismo a tanto que es generador de otros terrorismos, con lo que para dentro de unos pocos años, habrán elevado la cifra, de matar o asesinar por hambre, a cada segundo a tres niños. Con lo que seguirán ampliando la creación de otros grupos terroristas y aumentando sus respuestas terroristas a ese generador de terrorismos; eso sí, se quedarán tan panchos, ilegalizando esos terrorismos engendrados, pero manteniendo, como no, legalizado a ese engendrador terrorismo. Con lo que su alternativa, aunque hagan tímidos parcheaos a este debacle de su propia administración, sigue siendo la misma, que han tenido desde que empezó la crisis allá en 1971.

De todo el espectro con nombre de izquierda, tenemos que los epígonos estalinianos o filo-estalinianos, no cuentan para nada, pues están integrados como izquierdosos neoliberales; de otros grupos con nombres rimbombantes, tienen poca influencia social y ellos mismos se ven tan acomplejados que tímidamente, se manifiestan y con la boca pequeña: que otro mundo es posible, en lugar de gritar y sin complejos: que otro mundo es necesario. Además en la mayoría de ellos, no hay análisis, sino retóricas repetitivas de los años 20 y 30 en sus programas, pero sin las respuestas prácticas de aquellos luchadores y como están fuera de las coordenadas de la historia, se entiende como análisis de izquierdas, pues nos demuestran, que solo tratan de coger un asiento burocrático, ya en el parlamento europeo, ya en algún ayuntamiento. Evidenciando que de praxis de jugarse el tipo, no tienen nada, con lo que al final se quedan como unos simples colaboradores del propio sistema social que aparentemente critican. Porque si meramente comprendieran lo que Lenin dijo, que: hay que hacer un análisis concreto para cada situación concreta, se entiende dialéctico, ha tiempo que dejarían de copiar la retórica y los programas de los años 20 y 30 y se aplicarían el cuento en hincar los codos, partiendo en el análisis del medio y del modo de producción, actuales. Con lo que nos dan a entender, que lo desconocen o tienen miedo, o ambas cosas, que es lo más probable.

Con lo que los gángsters y sus funcionarios viven en una paranoia, al no existir una alternativa con un mínimo de influencia social, a su sistema de terrorismos económico-social.

Francisco Fenoy

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