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Ayer terminó el VI Encuentro Continental de Solidaridad con Cuba en la Cd. de México.

Como suele ocurrir, la respuesta a esta actividad de apoyo al pueblo cubano y su digna Revolución fue numerosa y matizada por el sentimiento de profundo humanismo que Cuba nos ha enseñado a cultivar. Un humanismo verdadero que comparte conocimientos, logros, esfuerzos, que posibilita a miles de estudiantes de todo el mundo realizar estudios superiores que en sus lugares de origen no podrían ni soñar siquiera. Humanismo que consigue un desarrollo científico y tecnológico sin igual en los países en vías de desarrollo y que es más admirable aún, toda vez que esa experiencia se ha realizado soportando el enorme peso del criminal bloqueo comercial y financiero que el imperio estadunidense mantiene en contra de este ejemplar pueblo. Humanismo que mantiene el apoyo solidario a través de brigadas médicas, educativas y deportivas, en una gran cantidad de países de todo el planeta. Tan solo las misiones médicas tienen presencia en alrededor de 80 países, ocupando a más de 27,000 profesionales de la salud, sin pasar por alto a los más de 10,000 graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina. Otros países de nuestra Patria Grande deben a la Revolución Cubana haber vencido al flagelo del analfabetismo, a través de la aplicación del programa «Yo sí puedo», y otros han reducido ese problema de modo significativo. Países africanos y hasta europeos han sido también beneficiados por este esfuerzo educativo. Es, la Revolución Cubana, un esfuerzo de amor y dignidad, una apuesta total por el hombre y no por el dinero o las cosas. Es una luz que nos indica el camino hacia un mundo mejor, un mundo donde quepamos todos.

En comparación, el «humanismo» imperialista, ese que solo lo es como mero eufemismo, mantiene guerras en más de 70 países y se estima que el esfuerzo «humanista» de Obama alcance la cifra de 120 países expuestos a este falso humanismo que asesina, que derriba escuelas y hospitales, que secuestra, que mutila, que difama, que destruye civilizaciones enteras, que nos condena a la destruccion total.

Las jornadas de trabajo fueron muy intensas. Pero lo fueon principalmente en el plano emocional, pues cada actividad dejo ver claramente lo que el amor a la vida es capaz de construir. Lo mismo las actividades artísticas que llenaron de alegría a los corazones ahí reunidos, que en las mesas de trabajo donde se analizaron situaciones específicas, en los pronunciamientos de los delegados e invitados especiales, se puso de manifiesto el alto nivel de compromiso, la plena conciencia y claridad que resultan de la visión humanista que nos enseña el ejemplo de Fidel y el Ché.

Se analizaron los problemas por los cuales atraviesa la economía cubana, mismos que nunca se han ocultado, sino, por el contrario, siempre se han atacado frontalmente, como todos los que ha tenido que vencer el pueblo cubano. Para tristeza de los cobardes y mentirosos retractores de la Revolución, aquellos que pregonan su colapso desde su nacimiento mismo, la participación de la población cubana en su conjunto es la que ha dado origen a las estrategias para resolver estos problemas, priorizando en primer término el aseguramiento del carácter socialista de Cuba.

También se repasaron las tremendas injusticias que impunemente ha cometido el imperio más destructivo y poderoso que ha existido en la historia de la humanidad, historia amenazada con llegar a su fin, por la visión egocéntrica de quienes manejan los hilos del propio imperio. Cabe destacar el énfasis dado al caso del injusto y criminal encarcelamiento de nuestros hermanos Antonio, Fernando, Gerardo, Ramón y René, quienes, arriesgando su propia vida infiltraron las organizaciones terroristas que abiertamente operan en territorio estadunidense, con la venia, el financiamiento, el apoyo logístico y material del gobierno de ese país. Y resulta que lo hicieron para proteger a su nación de los ataques que esos grupos criminales organizan en su contra y lograron descubrir nuevos planes de agresión. Así lo informaron a las autoridades de la isla, quienes a su vez brindaron esa información a las autoridades norteamericanas para que actuaran en consecuencia, con el conocido desenlace de que en lugar de procesar a esos criminales, quienes han confesado abiertamente los actos terroristas que han perpetrado en el pasado y su intención de seguirlos cometiendo, vanagloriándose por ello, inculparon a los cinco héroes cubanos, inventando cualquier cantidad de infamias y creando una campaña mediática absolutamente basada en mentiras, lo que significo una millonaria inversión de recursos provenientes de los contribuyentes de ese país.

Mención especial tuvo el criminal acto terrorista organizado por Luis Posada Carriles y Orlando Bosh, apátridas, agentes de la CIA, terroristas confesos, represores que impunemente actuaron en varios de los países de nuestra América, enseñando el odio, que es lo único que conocen, secuestrando, torturando, asesinando. Y es que el Encuentro coincidió con el 35avo aniversario de un avión cubano en Barbados, matando a 73 personal, incluyendo a parte del equipo olímpico de esgrima de Cuba, así como a ciudadanos de Corea y Venezuela. Los dos citados terroristas, han presumido la celebración de ese cobarde crimen, como si se tratara de un logro deportivo o de un verdadero acto de heroismo. Esto ejemplifica con toda claridad, lo que guía las acciones del imperio: el odio.

Sería inútil intentar un relato detallado, y menos aún, completo, de este hrmoso encuentro de voluntades, sueños y esfuerzos solidarios. Sin embargo, era necesario hacer al menos una breve referencia a una experiencia tan jubilosa y productiva y que dará origen a nuevos esfuerzos en defensa, no solo de la Revolución cubana, sino también de la Revolución Bolivariana de Venezuela, la Revolución Ciudadana del Ecuador, y todos los otros procesos progresistas de nuestro continente., pero ahora con una mayor coordinación, que se hace necesaria toda vez que ha quedado claro el uso de la tecnología de las comunicaciones (radio, TV e internet) como una nueva arma del ejército que prepara primero las invasiones que ahora se pintan de humanistas, y oculta después llegado el momento de la «previamente justificada» invasión. Vientos de guerra soplan por el mundo entero.

La bestia está herida de muerte y no quiere morirse sola. antes quiere destruirlo todo. Es hora de que sople otro viento.

Con la Revolución Cubana, hasta la victoria siempre.

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