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El canciller de Ecuador, Fander Falconí, afirmó este jueves en su intervención en la Cumbre de Copenhague sobre el cambio climático que todos los países deben asumir una responsabilidad moral y ética con el planeta para afrontar los problemas generados por los altos niveles de contaminación actuales.

El representante ecuatoriano aseguró que todas las naciones deben comprometerse a disminuir entre 50 y 60 por ciento de sus emisiones de gases de efecto invernadero, y no sólo un poco.»Deberían bajarlas en un 50 ó 60 por ciento», insistió.
«¿Quiénes deben bajar las emisiones?, ¿Pueden los más pobres hacerlo?. Hay emisiones necesarias y otras que son de lujo», indicó Falconí quien además aseguró que los países poco industrializados «somos como los fumadores pasivos» del planeta.
Manifestó que los países desarrollados deben asumir «la responsabilidad histórica que está reconocida desde 1992 en la Cumbre de Rio» y además «es urgente fomentar iniciativas para medir la responsabilidad de los países del norte».
Consideró que es sumamente importante «crear tribunales que diriman deudas ecológicas (…) me refiero a un nuevo ajuste ambiental, pagar la deuda climática debe comenzar con lo que se acuerde en esta reunión».

Falconí informó que su país se ha comprometido en impulsar la conservación del medio ambiente y una de esas medidas tomadas es el eco-impuesto llamado «dale Correa», que es una iniciativa tomada en el 2007 por el presidente de Ecuador, Rafael Correa, donde se cobra un 3 por ciento a la producción petrolera del país, este dinero es redireccionado para la conservación de los ecosistemas.

Reveló que se tiene planeado implantar este mismo impuesto a todos los combustibles «que también contribuyen a la contaminación».
Señaló que aún existe una oportunidad para radicalizar los cambios que son importantes para el planeta (Â…) y la falta de acuerdos ponen en riesgo los resultados de esta reunión».
Finalmente, afirmó que la Constitución de Ecuador «reconoce los derechos a la naturaleza» por lo que consideró que «es la base de las políticas que podrían superar el conjunto de problemas que existen en el planeta».
Actualmente son más las personas que dudan que el acuerdo de Conpenhague permita lograr el objetivo anunciado de limitar el calentamiento global y una suba de dos grados centígrados en la temperatura del planeta.

Hasta los momentos, el único consenso que parece esbozarse es el de una ayuda inmediata de 10 mil millones de dólares anuales durante tres años a partir de 2010 para que los países más pobres hagan frente a los impactos del calentamiento global.

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