Print Friendly, PDF & Email

La llegada del presidente Hugo Chávez a Copenhague, donde se celebra la Cumbre sobre el Cambio Climático organizada por la ONU, comenzó con un incidente que refleja el estado de las discusiones: la policía revisó por espacio de 45 minutos las valijas del jefe del Estado, en una clara violación de los convenios internacionales.

Dinamarca, al aceptar ser huésped de una reunión internacional organizada por Naciones Unidas, no puede rechazar ni limitar la presencia y desplazamiento de los jefes de Estados y delegados acreditados en la ONU.
Sin embargo, en esta ocasión, y especialmente en relación al presidente venezolano, las normas protocolares fueron ignoradas.

Al mismo tiempo, y marcando la pauta de que la Cumbre está lejos de satisfacer las exigencias de la mayoría de los países, en la sede de la reunión se limitaba drásticamente la presencia de delegados de organizaciones no gubernamentales.

La falta de tacto del gobierno derechista danés, encabezado por el primer ministro Rasmussen, también jefe de la OTAN, se manifestó también cuando el presidente venezolano se iba a desplazar, en horas de la tarde-noche nórdica, a una reunión con dirigentes sindicales, políticos y de organizaciones sociales de ese país, donde iba a exponer y debatir sobre el socialismo como modelo para salvar al planeta.

Mientras un grupo de dirigentes sindicales y políticos esperaban al mandatario en la sede del sindicato de Trabajadores de la Construcción, la policía detuvo la caravana presidencial argumentando que las rutas estaban cortadas por supuestos incidentes y que debían esperar ya que esa ruta no había sido anunciada con anticipación.

Después de una larga espera, y otros incidentes en el aeropuerto, y el aplazamiento sucesivo de la conferencia de prensa que iba a brindar en la sede de la Cumbre, la comitiva presidencial canceló la reunión.

La policía danesa se presentó mucho tiempo después en el local de la reunión, para explicar que había sido el presidente Chávez quien suspendió la reunión por decisión propia.

En una improvisada disertación, el encargado de Negocios de Venezuela, Roger Corbacho, sin explicar las causas de la suspensión de la reunión con Chávez, adelantó algunos de los argumentos que el mandatario venezolana iba a presentar, y repasó el compromiso de su país con las naciones subdesarrolladas para impedir la destrucción del planeta.

El representante venezolano recordó que hace 10 años su país sufrió las inundaciones más graves del pasado siglo, con deslaves, que provocaron la muerte de 30.000 personas, y destacó que ello fue una consecuencia directa del cambio climático.

«Por eso estamos interesados en lograr resultados», subrayó.

Corbacho explicó que Venezuela había presentado una propuesta al Grupo de Países conocido como el G-77, con compromisos de reducción de contaminantes y propuestas para controlar su cumplimiento que había sido aceptada.

«Hay un acuerdo en Copenhague» dijo el diplmático, ahora falta que los presidentes la firmen.

Poco antes, en su intervención en la Cumbre, el presidente Chávez insistió que «el socialismo es el rumbo para lograr la salvación de la Tierra frente al capitalismo, el cual destruye al mundo con la intención de explotar los recursos naturales».

Exhortó a los gobiernos de toda la Tierra a luchar contra la «naturaleza destructiva de este sistema».

Reiteró que actualmente la historia hace un llamado a todos los pueblos del mundo a dar la lucha contra el capitalismo utilizando la igualdad, la justicia y el humanismo; «si no lo hiciéramos, la maravillosa creación del universo desaparecerá».

About Author: asbaeza